viernes, 7 de julio de 2017

EL FAMOSO NIÑO INTERIOR

Intentando encontrar la relación entre la Biodescodificación, la Psicología, la PNL, el Transgeneracional y muchas otras terapias, técnicas y metodologías para encontrar “la sanación”, la salud y la paz, sin duda nos toparemos más tarde que temprano con un concepto llamado “nuestro niño interior”.
Hay muchísima gente que habla de ello, autores que han hecho fortunas dedicándose a ello, como si se tratara de una moda.
Muchas personas comentan que quieren sanar a su niño interior, que deben trabajar con su niño interior o que no han podido recuperar a su niño interior. Y sucede que, aparentemente, como adultos, hemos sido programados para olvidarlo, para abandonarlo, para ocultarlo.

El niño interior no es más que esa parte emocional nuestra que es optimista, amorosa, alegre, con mucha energía, con ilusiones, con creatividad, libre de limitaciones.

Pero analizando todo esto desde una aparente realidad, no todos los niños tienen una infancia feliz o tranquila. No todos los niños son amorosos ni optimistas, no. Eso también es parte de lo que nos “quieren hacer creer”.
En la humanidad actual es una creencia también, el pensar y creer fervientemente que ser niño equivale a ser feliz. Es una creencia más.
Hay niños enfermos, niños que nacen con alguna deficiencia, niños que nacen para ser regalados, vendidos, abandonados y maltratados. Niños que nacen para obtener de ellos algún órgano, es la verdad.
Por lo tanto, ese famoso “niño interior”, si nos detenemos a analizarlo objetivamente, no es realmente volver a “nuestra infancia” feliz y pacífica, no. Incluso, ese “niño interior” no es el niño o la niña que yo debí ser. Porque ninguna persona adulta que como niño o niña hayan vivido desgracias, dolor y rechazo quisiera volver a ello ni loco, ni pueden cambiar lo que les tocó vivir.

El niño interior por lo tanto, ha sido mal entendido y mal aplicado. El niño interior no es “lo que éramos” de niños, ni lo que “no vivimos de niños”, que quede esto muy claro. 
Porque sanar a nuestro niño interior, no es volver al pasado a perdonar, a olvidar o a soltar a nadie. No es aceptar que “teníamos que pasar por esa difícil infancia” que vivir ciertas cosas en nuestra infancia para ahora además, agradecerlo. No.

El niño interior se refiere a nuestra esencia como seres energéticos y amorosos. Como seres de luz, como seres universales.
El niño interior, es nuestra verdad pacifista, cooperativa, sin nacionalidad, sin raza y en equidad.
Es volver a nuestra esencia divina de amor.
Y créanme, que “sanar” eso, cuesta mucho más que perdonar un pasado, una infancia desgraciada. Porque al niño interior no hay que sanarlo, hay que “encontrarlo”. Lo hemos perdido, nos hemos perdido.

Yéndonos más allá, mucho más allá de una vida cotidiana, comencemos por saber que ningún niño es “inocente”. Como seres energéticos que venimos una y otra vez a la Tierra a aprender y a evolucionar como almas, sabemos pero hemos olvidado, que nosotros mismos hemos elegido a nuestras familias, nuestras desgracias y sufrimientos, incluso, hemos visto ya nuestra muerte física. Nadie como “alma” en el cuerpo físico de “un niño”, viene “limpio”. Todos traemos nuestras historias y caminos encima, pero claro, no lo recordamos. Porque de recordarlo, sufriríamos más de lo debido añorando lo que en realidad somos.
Si nos limitamos a “creer”, que sanar al niño interior, es perdonar a nuestros padres por no habernos abrazado cuando éramos chiquitos, bien, de acuerdo. No nos perjudica y puede resolver muchos de nuestros conflictos emocionales presentes. Pero no es eso.
Sanar a nuestro niño interior, consiste en entender que esa falta de abrazos es lo que yo elegí para crecer en ésta vida, para hacerme más fuerte, para eliminar apegos, etc.
Y es difícil, sí.

¿Han visto por la calle, alguna vez, ese tipo de niños que les provoca a ustedes decir algo como “esa niña tiene una mirada como de viejita”, “ese niño pareciera un alma vieja”, esa niña habla como si tuviera una gran sabiduría?
Esa es la esencia con la que venimos, llena de experiencias, llena de aprendizajes, totalmente saturada de vivencias varias y para nada, contiene inocencia. Incluso, muchas almas encarnadas en “nuevos niños”, bebés, vienen llenas de maldad, de odio, de rencor, porque esa es la vida y el traje, que esas almas o energías, eligieron para llegar a éste planeta a aprender, a crecer.

Dejemos de pensar que “ser niños” es “ser felices” y que ser adultos, es una maldición, porque no es así de ninguna manera.
Todos los seres humanos, formamos parte de un todo, cada uno con un “traje” diferente (cuerpo físico), cada uno con un camino diferente y cada uno con un aprendizaje diferente.

De este modo, “querer sanar a mi niño interior” desde “yo soy mejor que el otro”, está mal.
Quererlo sanar desde “yo no puedo vivir sin ese hombre o esa mujer”, está mal.
Quererlo sanar desde “yo soy mexicano y ningún país es mejor”, está mal.
Quererlo sanar desde “necesito tener más dinero”, está mal.

Porque lo que realmente significa sanar a nuestro niño interior, consiste en ir mucho más allá de cualquier terapia, mucho más allá de cualquier curso o seminario, mucho más allá de buscar una sanación. Se trata de comprender nuestra verdadera esencia.
Qué más da que yo perdone a mis padres por no haberme abrazado si grito cuando alguien se mete en la fila, jamás saludo a mi vecino y le guardo rencor a mi ex novio.
¿Comprenden de qué va?

Sanar al niño interior es sanarme yo como esencia, para ver a todos los que me rodean como compañeros de viaje y aprendizaje. Como maestros de grandes lecciones. Y, con todo esto, sanar todos juntos, elevarnos todos juntos y crecer energéticamente todos juntos. Dejar el egoísmo, el patriotismo, los apegos, para volverme y sentirme parte del todo.

O qué, ¿quiero sanar a mi niño interior, pero continuar con mi mal genio, mi pesimismo, mis achaques, mis quejas, mis apegos y viviendo en la superficialidad?

Sanar a nuestro niño interior, consiste ni más ni menos, que llegar al punto en el podamos decir, puedo morir hoy tranquilamente, porque no necesito nada, porque estoy en paz con todos y todo, porque acepto la vida con todo lo que ha sido, porque estoy en paz.

Es entender que si bien sirven las “terapias alternativas”, las metodologías, los tratamientos, los cursos y los seminarios, tan sólo son elementos que nos permitirán sobrellevar mejor nuestro paso temporal por éste mundo. Y que lo primero que yo, como energía debo entender y saber, es que debo permanecer como observador, disfrutar de mi vida tal como es, porque a eso vine. Aceptar lo que la vida me presenta y dormir tranquilo. Y todo eso, requiere de mi enfoque, de mi búsqueda de paz, de alejarme de todo aquello que pueda ser tóxico para mí. Dejar de querer que los demás sanen a mi ritmo o aprendan lo mismo que yo. Porque en la medida en que yo pacifique mi esencia, en la medida en que yo vibre en positivo, en esa medida vibrarán los demás. 

Recordemos que éste mundo es cuántico. Todo lo que emitimos se regresa, rebota en los demás. Si yo vivo en el dolor, en el rencor, en la incapacidad para aceptar o perdonar, si yo vivo en juicio a los demás, en el capricho, en la obsesión, en la vanidad. En esa misma medida viviremos carencia, desamor, tristeza y soledad.

Así las cosas….
Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.

POR QUÉ DOY DE MAMAR

 Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más sana que otros o prevenga ciertas enfermedades en el futuro. Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra. Yo doy de mamar porque desde que te concebí … estoy enamorada de ti, porque … después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites. Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía. Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia). Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy re-naciendo y es tan hermoso. Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho …: yo de ti y tú de mí. Yo doy de mamar porque soy tenaz, testaruda, cabezota, perseverante, capaz, porque soy lúbrica e intuitiva, porque con mi leche te trasmito la energía femenina …: el río de la vida. Yo doy de mamar porque existen las jeringas y los sacaleches … y la fuerza del grupo… y una voz amiga detrás de un teléfono... Yo doy de mamar porque hay un hombre que completa el triángulo, un gran padre que no tiene celos, un compañero de vida que apoyó mi decisión cuando fue cuestionada, que ha comprendido, que ha otorgado, que ha sido mi hombro en los momentos bajos, mi Dj, mi “amo de casa”, mi cocinero, mi enamorado, nuestro proveedor de Futuro. Yo doy de mamar porque existe el Jazz, el Blues, porque mis senos han fluido durante horas escuchando la aguja arañar el vinilo, …, porque amo la noche y dormirte cada día al pecho es un gustazo y no una rutina. Yo doy de mamar porque mis tetas son hermosas, increíbles, invencibles, porque no tienen vergüenza alguna de amamantarte libremente cuando lo necesites, estén donde estén. Yo doy de mamar porque cada vez que me buscas en el lecho me siento tan loba, tan fuerte, tan mujer, tan madre, tan libre, tan yo…Gracias por existir …, por lucharte el inicio de esta lactancia junto a mí, por disfrutarla, por seguir haciendo posible tanta felicidad, te amo, estoy aquí, estás aquí... ahí fuera, el mundo a nuestro alrededor, gira, gira.

domingo, 5 de febrero de 2017

PARA LA MAMÁ

Para la mamá escondida en el baño, la que necesita unos minutos de tranquilidad mientras le resbalan lágrimas de los ojos.
Para la mamá que esta esta tan cansada que siente que no puede continuar, que daría lo que fuera por un momento de paz.
Para la mamá estacionada en su carro, sola, comiendo a escondidas porque no quiere que nadie vea que come comida chatarra.
Para la mamá que llora en su cuarto por haber regañado a los niños por una tontería, una tontería que la hace sentir culpable y ruin.
Para la mamá que batalla desesperadamente al ponerse unos pantalones de mezclilla porque quiere verse bonita y lucirlos para sentirse mejor.
Para la mamá que no quiere salir de casa porque siente que la vida la rebasa y es demasiado para ella.
Para la mamá que pide pizza de cenar porque no le alcanzo el tiempo para hacer la cena de nuevo como ella esperaba.
Para la mamá que se siente sola, aún cuando esta acompañada.
Tú vales mucho.
Tú eres importante.
Tú eres suficiente.
Esto es una etapa, una etapa loca, desafiante y difícil para todas las mamás. 
Pero al final todo valdrá la pena. Por ahora es difícil. Difícil en muchas y distintas maneras para cada una de nosotras. No siempre lo hablamos, pero todas batallamos, no estas sola.
Tú eres suficiente.
Tú das lo mejor de ti.
Esos pequeños ojos que te observan piensan que eres perfecta, piensan que eres más que perfecta.
Esas pequeñas manitas que piden tus brazos, piensan que eres la más fuerte y que puedes conquistar el mundo.
Esas pequeñas boquitas comiendo lo que cocinas, piensan que eres la mejor porque no les hace falta nada de comer.
Esos pequeños corazones que buscan el tuyo, no quieren nada más que a ti.
Por que tu eres suficiente para ellos, tú eres más que suficiente, mamá.
Tú, eres, maravillosa.
😘👌🏻

jueves, 6 de octubre de 2016

LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS

Me afirmo el verdulero....
Díselo a la naturaleza, que lo ubicó 9 meses cerca de mi corazón, 9 meses al compás de mi respiración, 9 meses en compañía de mi voz. Ella lo mal acostumbró primero, que sabiamente llenó mis pechos lecheros, para seguir siendo, uno los dos.

Que te explique la naturaleza, por qué me sonríe cuando estoy fea y me estira los brazos loco de amor.

¿Que lo estoy mal criando en brazos? cuando no me pide zapatos, ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio. No me niego a sus brazos, porque negarme, sería reprimir el amor más puro e incondicional, me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos más y más.

Después de todo, más temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez él fue bebé
y mis brazos eran todo para él. 

Así que señor verdulero, sin duda la naturaleza es más sabia que ambos, lo que para usted es “mal acostumbrarlo a los brazos” ella lo llama AMAR, MAMAR, MAMÁ, ni los árboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos, es lo natural; me dije. 

 Y yo le respondí: Dos kilos de papa, uno de cebolla…"
 (Eloísa Alarcón)

TIENES UN BEBÉ DE BRAZOS

Es muy común leer en algunos grupos o escuchar por ahí a madres desesperadas por el tema de que su hijo solo quiere estar en brazos.
Para algunas es todo un tema y entiendo, ya estuve ahí. Es sumamente agotador y a veces estresante el hecho de que tus tareas se acumulan y es casi imposible hacerlas con tu hijo en brazos. Algunas desarrollamos una que otra “mañita” para lograrlo, algunas echamos mano de un fular o rebozo para poder hacer algunas cosas, solo algunas, pues con fular es imposible y quizá hasta peligroso hacer cosas como cocinar (aunque a cierta edad puedes portearlo en la espalda).

Leo publicaciones desesperadas donde preguntan qué pueden hacer para que el crío de meses las deje al menos lavar los platos, leo cansancio, leo agotamiento físico y mental.

Para mí era muy común en los primeros meses arrullar a mi hija en brazos y cuando al fin se dormía me preocupaba que al ponerla en cama despertara, entonces me tumbaba en la cama con ella encima, en el pecho y esperaba mientras pensaba; que se haría tarde y no había adelantado la comida, la casa seguía de cabeza, no me había bañado, no había hecho NADA o bueno al menos eso creía. El estrés se apoderaba de mí.
A dos años de esas largas jornadas de siestas en brazos o en el pecho te puedo decir;
¿Tienes un bebé de brazos? ¡DISFRÚTALO! En pocos meses esas siestas y ese contacto será cada vez más escaso.

De una madre que ya no tiene un hijo de brazos a otra, te lo digo; desearás eventualmente recuperar eso. Después correrás detrás de tu hijo por un abrazo, le pedirás tú los besos pues ya no es un pequeño bebé y ahora no se detiene. Desearás esas siestas para tener un rato de tranquilidad pues a medida de que crecen hay mucha más actividad.

Hace poco le dije a mi hija; ¿me dejas abrazarte como bebé para dormir? Y contesto muy segura “soy una chica grande”. Dos años 4 meses y mi hija sabe que esa maravillosa etapa fue cosa del pasado y entonces pensé que aquellos primeros meses pasaron tan rápido que desearía volver a tenerla en brazos y llenarla de besos sin que saliera corriendo porque hay muchos juguetes que la esperan o muchas crayolas que usar.

En realidad no pensamos mucho en eso, no pensamos que crecerán y a veces pareciera que queremos irnos liberando de algunas etapas sin disfrutarlas porque estamos cansadas, pero esas hermosas etapas en realidad duran un suspiro y no vuelven. Yo sé, hay muchos platos sucios pero también hay muchos besos que dar. No pienses “no he hecho nada” si lo has hecho, dedicas el tiempo a tu hijo y vale la pena.

Todo pasa tan rápido que apenas te das cuenta que ahora tu batalla es quitar el pañal o hacer tareas de la escuela, cada edad de tu hijo es importante, única y especial, cada una tiene su encanto.

¿Tienes un bebé de brazos? Disfrútalo te lo digo yo que extraño ese pequeño calor, esa respiración cerca de mí y ese corazón latiendo cerca del mío.

lunes, 26 de septiembre de 2016

ULTIMA VEZ

LA ULTIMISIMA VEZ...

Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez, nunca serás la misma persona.
Quizás anheles la persona que eras antes.
Cuando tenías libertad y tiempo
Y nada en particular por lo que preocuparte.

Conocerás el cansancio como nunca lo habrás hecho antes.
Y encadenarás días que son exactamente iguales el uno al otro
Llenos de tomas y eruptitos.
Cambios de pañal y llanto.
Quejidos y peleas.
Siestas o falta de siestas.
Puede parecer como un ciclo sin fin.

Pero no olvides que…
Hay una última vez para todo.

Llegará el día cuando le des de comer a tu hijo por la última vez.
Se dormirán sobre ti después de un largo día
Y será la última vez que abraces a tu niño mientras duerme.

Un día los llevarás en tu cadera y los dejarás en el suelo
Entonces nunca más los volverás a coger de esa forma.
Les frotarás el pelo en la bañera una noche,
Y a partir de ese día querrán bañarse ellos solos.

Te cogerán de la mano para cruzar la carretera
Y entonces nunca te la pedirán de nuevo.
Se deslizarán en tu habitación a media noche en busca de mimos
Y entonces será la última noche que te despierten para esto.

Una tarde cantarás “Las ruedas del autobús”* y harás todos los gestos.
Y entonces nunca más volverás a cantar esa canción de nuevo.
Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio
Y al día siguiente te pedirán que no los acompañes nunca más.
Les leerás un último cuento en la cama y limpiarás una última cara sucia.

Correrán hacía ti con los brazos en alto una última vez.
El caso es que nunca sabrás cuando será la última vez.
Hasta que no haya más veces.

E incluso entonces te llevará un tiempo llegar a darte cuenta de ello.
Así que mientras estés viviendo estos momentos, recuerda que sólo hay un pequeño número de ellos, y que, cuando se hayan terminado, te morirás por revivir un solo día lleno de ellos.
Por última vez.

Autor desconocido.
Fuente: 9 Lunas

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL TIEMPO

Me decían disfruta.. el tiempo pasa volando, y yo no lo creía.
Los tenía todo el día en brazos, pegados a mi, besándolos, mirándolos , alimentándolos, los minutos duraban una eternidad, los días parecían durar para siempre.
El tiempo no pasaba volando, se detenía cuando los tenía en mis brazos.  El tiempo no pasa volando pensaba, esto dura para siempre, sentía.
Me equivoqué.
Me quedé dormida una noche y cuando desperté el tiempo había pasado, ya corrían por todos lados, ya no querían tantos brazos, ya no querían tanta teta.
Me volví a despertar y ya se iban al colegio, ya sabían nadar, ya jugaban entre ellos.
En un abrir y cerrar de ojos se hacen grandes, bellos, fuertes, valientes y nobles.
Chicos criados en brazos con amor, seguros, felices, e independientes, pero grandes.
Disfruta ahora, que el tiempo si pasa volando, créeme.
Cárgalos mucho que luego crecen, antes de lo que crees.
Mételos en tu cama, que luego dormirán en la suya por el resto de su vida, bésalos mucho, bésalos siempre.
El mayor acto de amor del apego es irónicamente al pasar los años, el desapego en sí.
Dejarlos volar, dejarlos crecer, dejarlos ser.
Confía en el poder de esos dos brazos a los costados de tu corazón dándoles todo ese amor.

Autor Desconocido.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LAS BUENAS MADRES

Las buenas madres también se equivocan, se estresan, necesitan descanzar.
Las buenas madres tienen niños que se quiebran un brazo, se contagian gripe y gritan en el supermercado.
Algunas buenas madres gritan en el supermercado también.
Las buenas madres cometen errores.
Una buena madre tiene hijos que también cometen errores.
Tiene hijos que se enojan.
Ella se enoja.

Prepara la comida tarde, 
se olvida de comprar la leche para los cereales del desayuno,
Y llora por razones que otros consideran tontas.
Dice cosas que creyó que nunca diría,
Y tiene hijos que dicen cosas que ella desearía que no dijeran.

Ella tiene malos días, malos momentos y malas semanas.
Se pierde.
Y cuando se siente tan perdida,
Cuando todo lo que puede ver es lo malo, y el miedo, 
y las dudas y los pensamientos recurrentes,
El amor la guía de vuelta.

En la oscuridad tiende una mano temblorosa,
Y encuentra el hilo del amor.
Tomada bien fuerte de este hilo que la guía, 
recorre el camino de vuelta.

Vuelve a ella misma
Con amor. Vuelve.
Una y otra vez, vuelve -
A sus niños,
A su familia, y amigos.
Vuelve con amor.

Pide perdón. Perdona.
Vuelve a intentar. Crece.
Es tan buena madre.

Vos sos tan buena madre.

MATERNAR

►  ◄ 

El otro día una amiga me dijo "no entiendo esas cosas aburridas de la maternidad" y pensaba... 
¿Que es eso que a ella le hicieron creer que es la maternidad?
Porque maternar no es nada parecido a la publicidad de Huggies, tampoco tener cochecitos, cunas y hacer baby showers. Maternar no es lo que muestra la tapa de revista con la famosa de turno y su bebé recién nacido, tampoco decorar una habitación y hacerte una ecografía 3D. Maternar no es un cliché, un slogan o una moda.
Maternar es mucho más profundo y primitivo. Maternar es algo onírico que deja huella en el alma. Es un asombro constante, el galope de un corazón lleno de amor vibrante. 
Maternar es imperfecto y animal. Es abrazar tus fantasmas, tus miedos más irracionales que son, a la misma vez, la fuerza que te empuja. 
Maternar es tocar la angustia con las manos para que crezca una montaña enorme y fuerte dentro tuyo. Es escuchar la sabiduría de cada una de tus células y dejar que arda de amor tu transformación.
Maternar es un laberinto, es un fundirte en el otro para perderte y volver a darte la bienvenida porque, en el mismo momento que nació un bebé, también, nació una madre.

domingo, 21 de agosto de 2016

LOS BEBÉS NO SON COMO NOS CONTARON

No. Los bebés no son como nos lo
contaron. A los bebés no les
gusta dormir en cuna. Rodeados
de barrotes. Presos en una jaula.
No. Los bebés quieren dormir
junto al cuerpo de su mami,
calentitos, seguros, amparados,
amados, tocados.

No. Los recién nacidos no quieren
siquiera estar en posición
horizontal. Quieren dormir en tu
pecho, en vertical, meciéndose al
arrullo de tu corazón. En
horizontal su digestión se
ralentiza, vomitan, buchean,
cogen cólicos, se asustan, se
sienten vulnerables.

No. Los bebés no se acostumbran
a los brazos: ya nacen
acostumbrados. Desde el principio
saben bien lo que es bueno.

No. Los bebés no duermen toda la
noche. Se despiertan a cada rato.
Para comer y para no comer. Para
comprobar que estás a su lado y
que los estás cuidando. Para
cerciorarse de tu presencia, que
es su seguridad. Para tocarte y
olerte.

No. Los bebés no quieren estar
solos. No quieren perderte de
vista ni un minuto, quieren estar
junto a ti, en el centro de la vida.

No. Los bebés no quieren jugar
solos en un corral. Quieren jugar
contigo, sonreír, ser atendidos,
treparte por encima, gatear por el
salón.

No. Los bebés no quieren tomar
leche de otra especie. Quieren
leche de la suya, de la que sabe a
mamá.

No. Los bebés no quieren chupar
todo el día un trozo de plástico.
Quieren chupar tus pechos, sus
manitos, tus dedos... piel
humana.

No, los bebés no quieren que los
vistas, ni que les pongas tejidos
picones, pendientes en las orejas,
ropas apretadas, cintas, encajes y
otras cosas molestas. Quieren
estar desnudos, correr sin
zapatos, disfrutar del tacto de la
naturaleza en su piel, del piel con
piel contigo.

No. Los bebés no quieren estar
quietos. Quieren que te muevas,
que los mezas, los arrulles, que
andes y pasees, y los lleves
contigo. En cuanto pueden,
quieren gatear, correr, saltar,
explorar, llegar a todas partes...

Sí. Los bebés son curiosos por
naturaleza. Quieren y deben
tocarlo todo. Incluidas esas cosas
que más tú tocas: los mandos, los
relojes, los teléfonos, los equipos
informáticos...Su riqueza sensorial
se desarrolla a partir de ahí.

No. Los bebés aprenden lo que
viven. Si siempre oyen "no",
pronto a todo te dirán no. Si a
todo tienes miedo, pronto a todo
tendrán miedo.

No. Los bebés no son alto-
demandantes. Somos nosotros los
bajo-tolerantes, los bajo-
pacientes, los bajo-disponibles,
los bajo-respondedores.

No. Los bebés no quieren que los
dejes. Quieren ir contigo a todas
partes, eres su ejemplo, su
seguridad, su referente, su único
universo.

Te guste o no te guste, así son los
bebés humanos, primates,
mamíferos. Si quieres
comprobarlo, tan solo ten uno.
Ninguna otra especie desconoce
tanto a sus propias crías. Si
queremos un mundo un poquito
más humano, bien haríamos en
comprenderlo.

No son como nos lo contaron. Son
infinitamente mejores y más
inteligentes. Cualquiera que ve a
estas crías diría: ¡qué especie tan
avanzada! ¿Y cómo se convirtieron
en lo que hoy son!

Por: Ileana Medina

martes, 5 de julio de 2016

NECESITAS

DIFÍCIL... PERO MARAVILLOSA!

Les hablo a ustedes, mujeres. Ustedes que están en los 30's o más, que tienen hijos, seguramente dos o tres, algunas hasta cuatro.

En esta etapa de la vida en la que debemos de lidiar con estar exhaustas todo el tiempo, tanto física, como mental y emocionalmente.

En esta etapa de la vida lidiamos con primeros dientes, con infecciones de oídos, con virus estomacales. Estamos de malabaristas con horarios de siesta y horarios de comida y horarios de ballet y futbol. Tenemos millones de pelotitas y probablemente sientes que se te están cayendo la mayoría.

En esta estapa de la vida lidiamos con la CULPABILIDAD. Culpable de trabajar y no tener tiempo suficiente con tus hijos, o culpable de quedarte con tus hijos y no trabajar y no contribuir económicamente en la casa. Culpabilidad de ser muy estricta, o de ser un barco. Culpabilidad de que tu casa este limpia pero ignoraste a tus hijos o de que los disfrutaste todo el dia y tu esposo llega de trabajar a una casa sucia. De prestarle atención a todos tus hijos pero a ni uno. O prestar mas atención a unos que a otros. CULPABILIDAD, en fin.

En esta etapa de la vida hay que tomar miles de desiciones. Algunas inclusive que te cambian la vida otras que no tanto. Ni una con una respuesta clara. ¿Vacunaré a mis hijos? ¿Será que mejor no? ¿Los mando a esta escuela o a esta otra? ¿Necesitan tutor? ¿Seguiré con la lactancia? ¿Clase de natación? ¿Está feo el clima? ¿Gastaré más y compraré todo orgánico? ¿Obligo a mis hijos a saludar aunque no quieran? ¿Los obligo a disculparse aunque la disculpa no sea sincera? ... No sabes la respuesta concreta de NADA, pero tienes presión constante de definir y decidir TODO.

Esta estapa de la vida es cada vez menos de ver a tus amigos casarse y tener hijos, y cada vez más y más de estar junto a ellos siendo testigo de conflictos en el matrimonio, algunos hasta divorcios. Una etapa en la que tienes que poner esfuerzo y trabajo y la energia para que tu propio matrimonio este sano. Y eso es bueno pero tambien es difícil. En este punto tú o alguien que conoces ha tenido problemas de infertilidad. Abortos. Algunos perdidas de hijos. En esta etapa perdemos abuelos y padres.

Es una etapa en la que compras casa, vendes casa, costruyes o rentas casa, empacas casa. Y lo vuelves a hacer después de unos años.

Es una etapa en la que las hormonas estan locas. Has estado embarazada o posparto o lactando en los ultimos años.

Es una etapa en la que no sabes quien eres. ¿Será que solo eso soy una mamá? Hay algo mas dentro de mí que no sea una mamá? ¿Será que pude haber hecho algo mejor o más glamuroso con mi vida? ¿Me veo como una mamá ahora?...Seguro que sí.

Es una etapa en la que vivimos en búsqueda del balance, pero nunca lo encontramos.

Es una etapa en la que lidiamos con mas de lo que podemos. CONSTANTEMENTE hay miles de preguntas, tus hijos nunca terminan de preguntar, alguien quiere que lo cargues o que lo abraces. Todo el tiempo hay alguien jalandote. Siempre tienes mas pendientes de los que puedes hacer. Hay demasiado. Nunca acaba. Simpre estas acosada con angustias. Realmente siempre hay alguna cosa en tu mente. ¿Será que mis hijos tengan muchos juguetes? ¿Será que tienen muchas actividades? ¿Tú tienes muchas actividades? Todo el tiempo estas pensando en cosas. ( hasta piensas como hacerle para no estar tan complicada, y no estar pensando tanto en todo)

Es difícil.

¿Qué necesitas hacer?

Necesitas pedir AYUDA.

Necesitas ACEPTAR ser AYUDADA.

No pongas tu matrimonio en ultimo plano. Necesitas acostar a tus hijos temprano. Sentarte un rato con una copa de vino con tu marido y conversar, y reirte.

Necesitas AMIGAS.

necesitas a tu MAMA.

NECESITAS AMIGAS mayores que tú que han pasado por lo que pasas. Amigas que te digan que NO LO ESTÁS HACIENDO TAN MAL COMO CREES.

Necesitas no sentirte mal por usar el tiempo de siesta de tus hijos para hacer LO QUE TE DE LA GANA.

Necesitas bajar tus expectativas.... Después, probablemente bajarlas un poco mas.

Necesitas simplificar. Simplificar cada parte de tu vida, lo mas que puedas simplificar.

Necesitas aprender a como decir que "NO"

Necesitas estar bien dejando a tus hijos con alguien y poderte ir a algun lugar. Al que sea.

Necesitas hacer algo que te guste todos los dias aunque sea por 15 min.

Necesitas rezar. Amiga si que necesitas rezar.

Necesitas un cafe que disfrutes, una copa de vino, un largo baño (aunque sea de 10 min) pero que lo disfrutes.

Finalmente, y probablemente más importante que todo, tienes que acordarte de que...

….esta estapa es bella igual. Es la estapa en la que cada persona mayor que tu te dice "lo vas a extrañar" y ademas sabes que tienen razón. Esta es la etapa en la que tus hijos te van a querer más que NUNCA del resto de tu vida. Es la etapa en la que caben perfectamente arriba de tus piernas para que los abraces... Y ademas quieren que los abraces. Es la etapa en la que los problemas SON infecciones de oído y viruses del estomago, todavia no tienes que lidiar con corazones rotos, bullying o adicciones. Es la etapa en la que aprendes a querer a tu esposo de una manera diferente....más difícil.... Mejor. Es la etapa en la que aprenden juntos, a estirar, ser menos egoístas y verdaderamente ser UN matrimonio. Es la etapa en la que ves Navidad Halloween, pascua y reyes , desde los ojos de tus hijos y es mucho más divertido y mágico que verlo sólo con tus ojos. Es la etapa en la que ves a tus papás ser abuelos, y ver lo buenos abuelos que son. Es la etapa que esta llena de excursiones, fiestas infantiles, disfraces, clases de natación, baños de burbujas, el ratón de los dientes, primeros pasos. Y todo eso es muy divertido. Es la etapa en la que estas lo suficientemente joven que te puedes divertir y lo suficientemente grande para haber adquirido algo de sabiduria. Es una etapa MARAVILLOSA.

Pero DIOS MIO ¡qué difícil es!."
.
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Fuente: http://austin.citymomsblog.com/2016/04/20/stage-life-hard/

viernes, 22 de abril de 2016

COLECHO

Una mamá le pregunta al pediatra Carlos González, preocupadísima, qué hacer con su hija que "no puede dormir solita"

- ...Finalmente, la situación ha degenerado y prácticamente dormimos juntos los tres durante toda la noche (ella, mi marido y yo).

- Hola. Eso no es degenerar, eso es normalizarse. Los niños pequeños necesitan dormir con su madre. Eso es lo normal. Hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos si se les pide educadamente (aunque, por supuesto, ellos preferirían seguir durmiendo con su madres hasta los 10 o 12).Es muy importante que aprendan desde pequeñitos a dormir acompañados, porque así es como solemos dormir los adultos. Imagínate que no aprende a dormir con otras personas, y que cuando sea mayor no se quiere acostar con su marido. ¡Sería terrible! ¡No la conseguirías casar! ¡Tendríais que aguantarla en casa toda la vida! (o meterla monja...). 
De todos modos, si encuentras que tres en la cama es demasiado incómodo, habrá que sacar a alguien. Se puede usar un criterio de antigüedad (que se vaya quien más tiempo lleve durmiendo en tu cama), un criterio de maduración (que se vaya el más maduro), un criterio de espacio (que se vaya el que haga más bulto), un criterio de contaminación sonora (que se vaya el que ronque más fuerte), o un criterio operativo (que se vaya el que menos llore al sacarle de la cama). Me temo que todos los criterios apuntan hacia tu marido... 

Lo de los tres o cuatro años lo baso en experiencia personal, y en haber hablado con otras madres (huy, qué he dicho, si yo no soy una madre... creo que se me está pegando algo) que han practicado el colecho. Me temo que falta por hacer un estudio descriptivo-observacional sobre la duración habitual del colecho en las familias que lo practican.También precisamente por experiencia, en que hay niños que, habiendo dormido solos, es hacia los tres años cuando quieren dormir con su madre. Mi idea personal (sólo una interpretación, probablemente sesgada y basada en datos incompletos) es la siguiente:

1.- Lo biológicamente normal en nuestra especie, lo que ocurría antes de que las distintas culturas impusieran distintas normas, probablemente era que los niños dormían con su madre hasta los 10 o 12 años, y puede que más. Me baso en que los chimpancés duermen con su madre hasta los 5 (y tienen la pubertad a los 7), y en que no logro imaginarme a un niño de menos de 10 años durmiendo sólo y desnudo en el suelo, bajo las estrellas, y sobreviviendo.

2.- Vestidos, en una cuna, en una habitación, bajo un techo, evidentemente los niños sí que pueden dormir solos y sobrevivir. El problema es que ellos no lo saben.

3.- Hacia los 3 o 4 años, los niños empiezan a comprender que, en efecto, no corren ningún peligro durmiendo solos. Si los padres quieren que duerman solos, y se lo dicen con gracia, pueden convencerlos. Digo por experiencia que preferirían dormir acompañados hasta los 10 o 12, porque más o menos hasta esa edad quieren que les hagas mimitos, que les vayas a arropar, o intentan venir a tu cama ocasionalmente, o aparecen de visita el domingo por la mañana... Los de 15, en cambio, creo que no permitirían tales cosas ni pidiéndoselas por favor. Creo que muchos niños que han dormido con su madre desde el principio, hacia los 3 o 4 se sienten lo bastante seguros para dormir solos sin quejarse mucho.

4.- Este es el punto más polémico, pero también lo creo: pienso que aquellos niños que desde el nacimiento han dormido solos se sienten más inseguros, y que su evolución es precisamente la contraria. Un niño de un año que jamás ha dormido con su madre es incapaz siquiera de imaginar que eso es posible. Nota que le falta algo, pero no sabe el qué. Por eso los libros clásicos de pediatría y puericultura (como el Spock o el mismísimo Nelson) insisten en que «ni una sola noche los admitas en tu cama, porque se acostumbrarán y querrán volver cada noche». ¡Es como descubrir un nuevo mundo de posibilidades! Pero, si no lo ha descubierto antes, hacia los 3 o 4 años probablemente llega a imaginarlo, o a enterarse de alguna manera, y al mismo tiempo tiene más capacidad física para hablar, desplazarse y en definitiva imponer su voluntad. Así que es entonces cuando por fin consigue ir a dormir con sus padres, y luego tardará más en llegar a dormir solo, precisamente porque, al haberle faltado el colecho al principio, se sentirá más inseguro.

Desde luego, no es que yo recomiende sacar al niño de la cama a los 3 o 4 años. Como tampoco recomiendo meterlo. Cada familia hará lo que crean conveniente. Lo que quiero es explicar, a aquellas familias que ya lo han metido en su cama (o están pensando hacerlo) que no están haciendo nada malo, que tienen perfecto derecho a seguir así. 

A quienes preferirían sacar al niño lo antes posible, puedo explicarles que, probablemente, hacia los 3 o 4 años lo conseguirán. Si alguien no ve motivo para sacarlo, y prefiere esperar a que el niño se vaya de puro aburrimiento, también me parece perfecto. 

Estoy seguro de que todos los niños se irían, tarde o temprano (de esto sí que tengo bibiografía, porque está escrito: «por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». Eso lo dijo uno que sabía más que Freud, así que no creo que lo discuta nadie. Lo de sacar a alguien de la cama, evidentemente era en broma. Nosotros hemos estado la mar de bien tres en la cama, y nadie se tuvo que ir. Lo que pretendo señalar con mi broma es que nuestra sociedad ve perfectamente normal que un adulto de 30 años necesite compañía para dormir, pero no admite que un niño necesite lo mismo. Tanto que los que hablamos de que se vaya el padre lo decimos en broma... pero algunos dicen que se vaya el niño, ¡y lo dicen en serio! Mi mujer me dejó entrar en su cama hace casi 22 años, y todavía no me ha sacado, por lo que le estoy muy agradecido.Por cierto, creo que las necesidades del bebé, la mamá y el papá no son necesariamente incompatibles.

Me consta que muchos padres disfrutamos enormemente de esos años en que tenemos niños en la cama. Es algo que más adelante se echa de menos.

De: Mamantial
Por: Carlos González
Foto Nirrimi Firebrace / Matt Capplin

domingo, 6 de marzo de 2016

DE ESTO TAMBIÉN SE TRATA SER MAMÁ

Quebrar en llanto. De agotamiento, de todo y nada, de ser mamá, de sentirte viva, de necesitar más tiempo para tí, para respirar, para hablar con amigas, recuperar lazos, intentando estar más.

De suspirar y sentir que a veces todos te entienden y a veces sólo tú. De querer una taza más de café, de dejar el café y recaer, de mejorar tu alimentación, de saltarte comidas, de dormir mucho y de dormir poco, de mirarte frente al espejo y cuidar tu dialogo interno, de no herirte a tí misma intentando reconocer los cambios en tu cuerpo, de aprender a amarte más y reconocer tu nueva piel, abrazar tus caderas...

De volver a intentar, de lograrlo todo, de lograr la mitad de lo que te propones y de a veces lograr nada, y a la vez jamás en tu vida haber logrado más...de sentir más vida, de llorar desde el alma, de extrañar a todos y a la vez a nadie pues te sientes completa pero darte cuenta que tú extrañas a mamá y a papá y una vez más, detenerte a llorar.

De querer compartir un millón de fotos y darte cuenta que tal vez mandas demasiadas pero es porque quieres que todos vean lo que tú ves, a ese hermoso ser que te acompaña que te llama un millón de veces al día mamá mamá!!

De frenar el coche, buscar un espacio para escribir un desahogo y saber que tú puedes con esto y mil veces más. De recuperarte a tí misma todos los días no dejando de estar presente y seguir luchando por tus propios sueños y por ver lograr lo de alguien más, logrando ver que como sus pequeñitos sueños se van cumpliendo que ya logro caminar, brincar, que está aprendiendo a cantar, a bailar, que imita tus pasos, tus caras, tus palabras y que al imitarte se va descubriendo al verte a tí respirar.

Se trata también de dejar salir el llanto, por que las emociones se reciclan y hay que dejar al alma descansar, porque ya va avanzando el día, porque en su siesta el silencio te alcanza y tú te puedes escuchar.

Porque la maternidad es la luz y la sombra y que la luz siempre brilla mucho mucho más.

Sabiendo que estás dando todo lo que eres y que ya no tienes más, pues haces todo con el alma, desde el centro del pecho y que das gracias que a tu pequeñito observas cada segundo respirar.

Y que sabes que la vida es bella, es hermosa, más a su lado, que estás completa, rodeada de amor, de sueños, que el cuerpo viene y va, que estás avanzando en mucho más de lo que te das cuenta, que al cumplir sus sueños los tuyos se cumplirán.

Que eres grande, que eres infinita que sólo tal vez necesitas unas horas descansar.

Y sigue soñando y más aún creando, y siéntete viva, y date cuenta de que nada falta y que todo das. 

Y has una pausa para entender 
que también de esto se trata...ser mamá.

De fb Madre Luna

sábado, 6 de febrero de 2016

SER MADRES COMO PODEMOS

SER MADRE CON LO QUE TENEMOS...

Con nuestros traumas.
Nuestras infancias heridas.
Nuestras miserias y nuestros miedos.
Con nuestras historias familiares de horror y misterio.
Nuestras rabias y nuestras fobias.
Nuestras imperfecciones.

Nuestros kilos de más.
Nuestros euros de menos.
Nuestros trabajos alimenticios, de supervivencia.
Nuestras mañanas desquiciadas.
Nuestros gritos y nuestras lágrimas.
Nuestras madres niñas. Nuestras suegras brujas.

Nuestras cicatrices.
Nuestras enfermedades.
Nuestros pueblos feos.
Nuestros vecinos ruidosos.
Nuestros políticos estúpidos, corruptos, repugnantes.
Nuestras escuelas decimonónicas, tristes, cuadriculadas. 

Nuestros maridos currantes, intentando ser hombres, amantes amables, y no morir en el intento.
Nuestros divorcios.
Nuestro estrés.
Nuestros años.
Nuestra soledad.
Nuestros partos robados, anestesiados, maltratados.

Nuestras lactancias agrietadas, dolorosas, imposibles.
Nuestra neurosis.

Con este mundo asfixiante que no está diseñado para tener hijos y no lo pone nada fácil, pero los niños son lo único que lo hace más habitable, más esperanzador.

Ser madres como podemos.
Ese es el mérito.
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Autor: Ileana Medina Hernández Tenemos Tetas

viernes, 5 de febrero de 2016

ALGUIEN ME NECESITA

MAMÁ ALGUIEN TE NECESITA...

“Algún día” voy a recibirme de vuelta a mí misma. Mientras tanto, me entrego a los demás y estoy cansada, pero extremadamente feliz.

Desde que trajimos a casa a nuestra nueva hija, sus hermanos mayores son los primeros en decirme cuando ella está llorando, quejándose o emitiendo un olor sospechoso. “Alguien te necesita”, me dicen. No tengo idea cómo este pequeño dicho comenzó, pero al principio me molestaba un poco. Podía estar disfrutando de una ducha rápida y… “Mami, hay alguien que te necesita. La guagua está llorando”. O, cuando me sentaba por un segundo, consciente que mi guagua se estaba empezando a despertar después de su siesta… “¡Mamá, alguien te necesita!” 

¡YA! ¡Ya lo sé! Sin mencionar que las necesidades de mi recién nacida son bastante menores en comparación con las de mis otros dos hijos. Siempre hay alguien que necesita algo para picar, una tirita, otro calcetín, cubos de hielo en su agua, un nuevo juguete, un moco por remover, un abrazo, una historia, un beso. 

Algunos días no parecen terminar nunca y la monotonía de ser “necesitada” puede ser una carga pesada. De repente, me comencé a dar cuenta que realmente ME necesitaban. A mí, a nadie más. A ninguna otra persona en el mundo. Necesitan a su mami.

Mientras más pronto acepté que ser una mamá significaba que mi horario nunca se terminaba, más pronto pude encontrar un poco de paz en esta loca etapa de la vida. Esa “Mami” es mi deber, mi privilegio y mi honor. 

Estoy lista para estar dondequiera que alguno de ellos me necesite, todo el día y toda la noche. Ser la Mami significa que justo después que puse a mi bebé a dormir luego de alimentarla a las 4 a.m, mi hijo de tres años tuvo una pesadilla. 
Ser la Mami significa sobrevivir de café y de las sobras de comida de mis hijos pequeños. 

Ser la Mami significa que mi esposo y yo no hemos tenido una conversación real en semanas. Ser la mami significa que pongo sus necesidades primero, sin siquiera pensarlo. Ser la mami significa que mi cuerpo está adolorido, pero mi corazón está lleno de amor.

Estoy segura que llegará el día cuando ya nadie me necesite. Todos mis niños se van a haber ido y estarán completamente absorbidos por sus propias vidas. Puede ser que me toque sentarme sola en un asilo de ancianos y ver como mi cuerpo se debilita. Entonces, ya nadie me necesitará. Tal vez incluso sea una carga para ellos. Sí, me vendrán a visitar, pero mis brazos ya no serán su hogar. Mis besos ya no serán la cura que necesitan. Ya no va a haber lodo que limpiar de los zapatos o cinturones de seguridad que ajustar. Ya voy a haber leído el último cuento para ir a dormir siete veces consecutivas. Ya no voy a tener que obligar a que cumplan sus castigos. Ya no habrá más mochilas que empacar o desempacar o tacitas que llenar. 

Estoy segura que entonces, voy a extrañar con todo el alma esas pequeñas vocecitas que me decían “Mami, alguien te necesita”.

Así que por el momento, encuentro belleza cuando a las 4 a.m me toca alimentar a mi hija en su cómoda pieza. Somos solo yo y mi bebé, todo el vecindario está oscuro y quieto. Las dos nos acurrucamos bajo una frazada y la mezo en busca del sueño. 

Son las 4 am y estoy agotada y frustrada, pero está bien, porque ella me necesita. Solo a mí. Y, tal vez, yo también la necesito. Porque gracias a ella soy la Mami. Un día va a dormir la noche de corrido. Algún día me voy a sentar en mi silla de ruedas, mis brazos vacíos y soñaré de esas calladas noches en la pieza de mi bebé. Cuando ella me necesitaba y las dos éramos las únicas personas en el mundo.

¿Es posible que disfrute que me necesiten? Algunas veces, sí, pero en general, es cansador. Agotador. Pero, no está hecho para que lo disfrutemos cada momento. Es un deber. Dios me hizo su mamá. Es un puesto que anhelé por mucho, antes de que lo entendiera. 

Durante un fin de semana de tres días, mi esposo no podía creer cuantas veces mis hijos dijeron “Mami. Mami. ¡Mami!” “¿Siempre son así?”, me preguntó, sin ser capaz de esconder su horror y compasión. “Sip. Todo el día, todos los días. Este es mi trabajo”.

Y, tengo que admitir, es el trabajo más difícil que he tenido en la vida. En mi vida anterior, era administradora de una muy popular cadena de comida rápida. Un sábado a las 7:30 pm, con la ventanilla de salida llena de platos, una lista de espera de dos horas y un corte de luz inexplicable, no se compara con un martes a las 5:00 pm en nuestro hogar. Y, déjenme que les diga, los clientes de restaurantes por aquí están entre los más exigentes. Pero son papilla en comparación a niños pequeños que han dormido poco y tienen el azúcar baja.

Una vez, hace mucho tiempo, tenía tiempo para mí. Ahora, las uñas de mis pies necesitan amor. Y mi sostén no me queda tan bien como antes. Mi plancha onduladora tal vez ya no funciona, la verdad, no tengo la menor idea. No puedo ducharme sin una audiencia. Empecé a usar crema para ojos. Ya no me piden mi identificación para comprar alcohol. La prueba de que soy madre. Prueba que alguien me necesita. Que por hora, siempre hay alguien que me necesita. Como la noche anterior…

A las 3 am. escuché pequeños pasitos entrando a mi pieza. Me quedé quieta, apenas respirando. Tal vez va a devolverse a su pieza. Sí, seguro.
¡Mami!”
¡Mami!”, un poquito más fuerte.
“Sí”, apenas susurré.
Él pausó, sus ojos gigantes y brillando en la poca luz.
“Te quiero”.

Y, solo con eso, se fue. Corrió de vuelta a su pieza. Pero, sus palabras se quedaron colgando en el fresco aire de la noche. Si pudiese estirar mi mano y agarrar sus palabras, las abrazaría a mi pecho. Su voz susurrante dijo la mejor oración del mundo. 
“Te quiero”. 

Algún día, este pequeñito va a ser un hombre. Ya nunca más voy a escuchar estas dulces palabras susurradas para mí en las altas horas de la noche. Solo el ruido de máquinas y mi esposo roncando. Entonces, voy a dormir en paz en las noches, sin ninguna preocupación de un niño enfermo o un bebé llorando.

Todo eso será solo un recuerdo. Estos años de ser necesitada son agotadores, pero muy pasajeros. Tengo que dejar de soñar con “aquel día” cuando las cosas serán más fáciles. Porque la verdad es que, tal vez si sean más fáciles, pero nunca serán mejor que en el presente. 

Hoy, cuando me encuentro cubierta en baba de guagua y mocos de niños. Hoy, cuando siento esos bracitos gorditos alrededor de mi cuello. Hoy es perfecto. 
“Algún día” voy a hacerme pedicuras y tomar mis duchas sola. “Algún día” voy a recibirme de vuelta a mí misma. 

Pero, hoy día me entrego a los demás y estoy cansada, sucia y tengo tanto amor alrededor mío, pero estoy feliz”. 
Y, me tengo que ir, alguien me necesita.
.
.
Autor: Megan Morton - Huffington Post.

NO, NO, NO

No corras.
No saltes.
No grites.
No des golpes.
No pintes ahí.
No hagas ruido.

No tires el agua.
No dejes nada en el plato.
No ensucies.
No bebas mas.
No comas eso.
No. No. No. No seas un niño.

No escupas.
No salpiques.
No comas con la boca abierta.
No te metas el dedo en la nariz.
No te tires al suelo.
No toques.

No saltes en el sofá.
No te subas ahí.
No entres en la cocina.
No saques mas trastos.
No lo cojas con los dedos.
No. No. No. No seas un niño.

Para. Escucha. Mira.

Mañana gritarás, sí, gritarás! NO, NO CREZCAS!

Cuando ya nadie te desmonte el salón, y la cama sólo sirva para dormir, y no huela la basura a pañal sucio, y nadie pinte la tele.
Cuando vuelvas a tener todo ese tiempo libre con el que no sabrás que hacer. Cuando ninguna de tus camisas lleven manchas de chocolate, ni de leche, ni de kétchup. Cuando nadie salte en tu sofá.
Cuando la tele vuelva a ser para ti, y ya no sepas los nombres de todos los dibujos animados. Cuando el coche sea un lugar pulcro y ordenado y no haya restos de galletas por todas partes.
Cuando la nevera esté llena de cervezas y Martini y no de yogures, y ya no recuerdes cómo hacer macarrones con tomate.
Cuando vayas de tiendas y pases de largo por la sección de infantil. Y las tiendas de juguetes sean grandes desconocidos.
Cuando ya no compartas tu cama con sus muñecos. Cuando te de igual que bajen el IVA a los pañales. Cuando ya no te interese quien es el nuevo ministro de educación
Y cuando un parque sea de nuevo sólo para pasear al perro. Cuando el termómetro sea un desconocido en tu casa, y no tengas tres botes distinto de gel infantil. Cuando las tiritas vuelvan a ser de color carne y no de colorines.

Entonces, seguro que estarás pensando que recuerdan más de su infancia? Los NO o los te quiero?

Párate. Escúchales. Mira. Y sonríe. Esto no durará siempre.
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De Princesas y princesos 
http://princesasyprincesos.es/2015/07/27/no-no-no/

miércoles, 3 de febrero de 2016

DESDE TU PRIMER LATIDO

Dicen que no hay amor más grande que el amor de una madre por sus hijos, y es cierto, lo comprobé el día que me enteré de tu presencia, en el día en que me enteré que tendría la dicha de ser madre.

Nunca creí amar de esta manera, así sin conocerte, te convertiste en el amor de mi vida. Cuando supe de ti, experimente esa clase de amor que es capaz de superarlo todo, esa clase de  amor que te dibuja la sonrisa por el simple hecho de saber que nunca más  volverás a estar sola.

Cuando escuche tus latidos por primera vez, descubrí que lo que antes llamé felicidad no  fue nada comparado con lo que sentí aquella vez, ver tu cuerpecito en el monitor, me hizo comprender la belleza y la perfección que significa ser mujer; la capacidad que tenemos de crear, de amar, de dar vida.

Fuiste creciendo dentro de mí y te convertiste poco a poco en el mejor de mis sueños, hablar contigo se  volvió mi actividad preferida, imaginar tu carita, tus ojos, tu boquita, el tono de tu risa.

Esperaba ansiosa tu llegada, conocer el color de tu mirada, pasaron los meses observando como mi cuerpo cambiaba, disfrute tanto tenerme en mis entrañas y me dedique a tejer entre estambres nuestros sueños, decoré tu habitación, y supe que en adelante sería yo la responsable de velar por tu felicidad, de hacer realidad tus sueños, de enseñarte el camino, de construir tus anhelos.

Y como olvidar el día en que por fin te conocí, la emoción que sentí cuando por primera vez te vi. Toque tu rostro suavecito, te abrace a mi cuerpo y supe que nunca más quería estar lejos de ti.

Te hice la promesa de cuidarte ,de  hacerte sonreír, de construirte un mundo en el que fueras feliz, y es que si fuese necesario, daría la vida entera por ti.

Te convertiste en mi motor, en mi esperanza y tu risa en mi debilidad, tu carita tierna y tu tierna voz mi mejor regalo cuando aprendiste a decirme “mamá”

Tú el amor de mi vida, mi impulso, mi fe, mi alegría.


Autor: Laura He - sermejorpersona.com

HAS TENIDO UN BEBÉ HUMANO

"Si tu bebé come cada poco rato, llora si se queda solo, no se duerme sin tu pecho y le gusta que lo cojas en brazos... ¡enhorabuena! HAS TENIDO UN BEBÉ HUMANO que, además de todas las necesidades de un mamífero, tiene una individualidad que le hace luchar por lo que necesita. Y a no ser que le apaguemos ese deseo innato a fuerza de ignorarlo repetidamente, hará valer sus derechos resistiéndose o llorando. 
Si tienes un bebé que se rebela cuando intentas que duerma solo o que coma más de lo que necesita, no oigas a quienes te digan que te ha salido un niño «malo» o «dictador»."

Nohemí Hervada

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Gracias a @NacerJuntos
nacerjuntos@outlook.com
http://nacerjuntos.wix.com/maternidad

domingo, 31 de enero de 2016

NUNCA HE SIDO TAN LIBRE

Antes de ser nosotrxs yo era solo yo, y entonces creía que era yo la que decía y deseaba, que era quien tenía, era y decidía...

Antes de ser nosotrxs, este cuerpo que ahora te acuna, te acompaña y te sostiene era mío, y en ese entonces, que parece tan lejano, yo me creía dueña y poseedora de él, creía que era quien dictaba las normas y daba los permisos, que era mío y solo mío, que nadie tenía poder sobre él, ni sobre él intervenía; obvio entendía del cuerpo que se construye socialmente, de las miradas y paradigmas culturales que conforman mi interior, pero todo de cabeza y por ese entonces me creía mujer liberada y fin de la historia.

Ahora que tu lo habitas y lo has reclamado como tu tierra, me doy cuenta que jamás fue tan mío como ahora que es nuestro, que antes de nosotrxs no era yo quien tenía poder sobre él y que es ahora cuando lo hemos hecho tu regazo que me devuelves mi cuerpo hecho mío.

Ahora que se ha llenado de sentido, ahora que he tenido que defenderlo de los "deber ser" y las normas sociales, de lo correcto y los modelos ( de mujer, madre y ser humano) para hacer de él tu nido y raíz, ahora que he entendido que es poderoso, insumiso y rebelde por amarte y brindarse para tu sostén.... ahora, por fin empieza a ser mío, ahora que lo he defendido para ti, lo he fortalecido para ti, ahora que en el tránsito de hacerme madre he tenido que saber de mi, escucharme a mi, quererme a mi a la par que he sabido de ti, te he escuchado a ti y te amado a ti, ahora, recién ahora este cuerpo empieza a ser mío.

Antes de ser nosotrxs, este corazón que ahora acompasa tus latidos, se une a tu pulso y a tu ritmo vital, era mi corazón. Y como tal lo creía el centro de mi amor, el núcleo de mis afectos, la voz de mis deseos. Lo enarbolaba como la más grande prueba de mi bondad y generosidad, de mi capacidad de fundirme con el otrx y entregar mi amor... ahora que nos hemos gestado y que tu has nacido a la vida y yo he renacido a ella, ahora que me he transformado en regazo que nutre y protege y en puente que comunica con el mundo, recién ahora he visto lo cerca que está el corazón de los "es por tu bien" y "a mi me duele más que a ti", ahora puedo percibir el amor del corazón como un amor inventado para poder hacer de él instrumento de condiciones y condicionamientos, de reglas y carencias. Ahora que me has habitado puedo por fin amar y entender mi útero, mis entrañas como el centro de todo amor y deseo, como la capacidad innata de desear y complacer tu bienestar, tu felicidad y satisfacción y a través de ello entender una nueva dimensión del amor, sin fronteras, ni porqués, tan solo amar por el placer de hacerlo y nutrir por el deseo de hacerlo

Antes de ser nosotrxs poseía mis principios, mi ética, que creía míos e invaluables… valores y principios productos de mi historia, pero también de la de aquellxs que me precedieron. Antes de ser nosotrxs, había estudiado y aprendido muy bien mis verdades absolutas y las había llenado de razones; creía en el sentido común y en el orden de las cosas. Tú me hiciste carne, me hiciste tomar conciencia de la sangre que me recorre, el aliento que me invade, la masa de tejidos, músculos y huesos que me conforman; en el acto de gestarte y darte vida tome conciencia de mi propia existencia y de golpe empezó a pensar más la vida y menos la supervivencia. Y todo aquello “bueno y malo”, “mejor y peor”, “correcto e incorrecto” dejó de ser referente y horizonte sobre el que medir y empezó a pesar la alegría, el bienestar, la risa y la fusión (la tuya, la mía, la suya, la nuestra) como camino a elegir.

Antes de ser nosotrxs, era solo yo, un yo hecho de retazos de todas aquellas “verdades” heredadas y trasmitidas por todxs aquellxs que también se creyeron suyxs. Antes, era solo un cúmulo de todo aquello que los condicionamientos y paradigmas dejaron para mi, un yo que se creía suyo, pero que en realidad estaba atravesado por todo lo que se suponía verdadero y bueno, cuestionado por mi tal vez en la superficie, pero no en su raíz.

Ahora, hijx, ahora que soy nuestra, tengo que reinventarme y reinventar un universo posible para todos tus posibles, ahora no tengo más remedio que desnudarme, sacarme el traje aprendido, el vestido heredado, la máscara impuesta, empinarme sobre mis miserias para ponerme a tu altura y entregarme a nosotrxs, sin muchas certezas y con muchas preguntas, sin muchas verdades, pero deshaciendo las mentiras. Ahora que soy nuestra y no solo mía, me doy cuenta que nunca he sido tan libre para ser yo misma.

Autor: Violeta Osorio - Fb Mamíferas

¿SABES MAMÁ?

SABES MAMÁ?

Mamá hazme un espacio, detente un momento…, mira que a mi corta altura descubro grandes cosas…, escucha lo que tengo que decir:

¿Sabes mamá que mis palabras no alcanzan para describir lo que miro?, ¿Sabes mamá que quiero saber qué es todo y por qué pasa cada cosa?, ¿Sabes mamá que insisto en que me mires porque no quiero que te pierdas el mundo?, ¿Sabes mamá que yo veo arco-iris en las cosas simples y quiero agacharme mas para preguntarle de dónde vienen y a dónde van?…

Mamá mira mis ojos con sorpresa, sonríeme cuando me veas, toma mi mano al caminar, contesta mis preguntas, ven si te llamo, háblame de lo que está pasando y de lo que va a pasar… Sabes mamá…, a mi todo me interesa, yo siempre tengo tiempo para ti…

Mamá llévame en brazos mas veces, léeme un cuento, el mismo, no me importa, porque yo no escucho tanto la historia como tu voz, porque no me emociona tanto el final como tus gestos, lo que aprecio es tu compañía.

¿Sabes mamá que para mi eres el mundo? 

Mamá no me mientas, no dejes que nadie lo haga, protégeme de todo y de todos, yo confío en que lo harás…

¿Sabes mamá que tu eres mi lazo con otros mundos, cárgame. ¿Sabes mamá que quiero ver lo que ves desde tu altura? Ven mamá, bésame mas, hazme mas cosquillas, acaricia mas mi cara, mi pelo, mis manos. 
¿Sabes mamá que adoro que estés pendiente de mi? 

Mamá, ven, juega conmigo, sé mi cómplice, tengamos un código secreto para decirnos cuánto nos amamos… 
¿Sabes mamá que estoy creciendo todo el tiempo y que aunque creas que sí, no te das cuenta?

¿Sabes mamá que siempre me emociona verte?, ¿Sabes que me gusta charlar contigo, cantar, bailar, reir, llorar y dormir contigo?, ¿Sabes mamá que yo también tengo respuestas y enseñanzas para ti si pones atención?

Mamá ven, mírame una vez mas, hazme mas espacio en tu vida, en tu mente, en tu corazón…, si más. 
¿Sabes mamá que yo no tengo noción del tiempo y aún y todo el mio siempre es tuyo?

Mamá, ven te abrazo, déjame olerte, sentirte, quererte mas y mas, déjame apretar tu cuerpo con el mío, sentarme en tus piernas, tomar tu cara entre mis pequeñas manos… ¿Sabes mamá que esos momentos siempre llenarán mis recuerdos? 

Mamá no me tomes tantas fotos, mejor ven y tómalas con tus ojos, recuerda mamá que la vida es pronta, corta, es ahora y no mañana, ven y vive y siente conmigo, mamá yo me alejo un milímetro cada día, es la vida que me llama, ven ahora mientras te llamo yo.

Mamá dime mas seguido que me amas y mírame a los ojos.

¿Sabes mamá cuánto te amo yo?

¡Mira mamá otro arcoiris en el suelo!, ¡Vamos a preguntarle de dónde viene y a dónde va!”

Karla Lara - Mama Natural