domingo, 5 de febrero de 2017

PARA LA MAMÁ

Para la mamá escondida en el baño, la que necesita unos minutos de tranquilidad mientras le resbalan lágrimas de los ojos.
Para la mamá que esta esta tan cansada que siente que no puede continuar, que daría lo que fuera por un momento de paz.
Para la mamá estacionada en su carro, sola, comiendo a escondidas porque no quiere que nadie vea que come comida chatarra.
Para la mamá que llora en su cuarto por haber regañado a los niños por una tontería, una tontería que la hace sentir culpable y ruin.
Para la mamá que batalla desesperadamente al ponerse unos pantalones de mezclilla porque quiere verse bonita y lucirlos para sentirse mejor.
Para la mamá que no quiere salir de casa porque siente que la vida la rebasa y es demasiado para ella.
Para la mamá que pide pizza de cenar porque no le alcanzo el tiempo para hacer la cena de nuevo como ella esperaba.
Para la mamá que se siente sola, aún cuando esta acompañada.
Tú vales mucho.
Tú eres importante.
Tú eres suficiente.
Esto es una etapa, una etapa loca, desafiante y difícil para todas las mamás. 
Pero al final todo valdrá la pena. Por ahora es difícil. Difícil en muchas y distintas maneras para cada una de nosotras. No siempre lo hablamos, pero todas batallamos, no estas sola.
Tú eres suficiente.
Tú das lo mejor de ti.
Esos pequeños ojos que te observan piensan que eres perfecta, piensan que eres más que perfecta.
Esas pequeñas manitas que piden tus brazos, piensan que eres la más fuerte y que puedes conquistar el mundo.
Esas pequeñas boquitas comiendo lo que cocinas, piensan que eres la mejor porque no les hace falta nada de comer.
Esos pequeños corazones que buscan el tuyo, no quieren nada más que a ti.
Por que tu eres suficiente para ellos, tú eres más que suficiente, mamá.
Tú, eres, maravillosa.
😘👌🏻

jueves, 6 de octubre de 2016

LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS

Me afirmo el verdulero....
Díselo a la naturaleza, que lo ubicó 9 meses cerca de mi corazón, 9 meses al compás de mi respiración, 9 meses en compañía de mi voz. Ella lo mal acostumbró primero, que sabiamente llenó mis pechos lecheros, para seguir siendo, uno los dos.

Que te explique la naturaleza, por qué me sonríe cuando estoy fea y me estira los brazos loco de amor.

¿Que lo estoy mal criando en brazos? cuando no me pide zapatos, ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio. No me niego a sus brazos, porque negarme, sería reprimir el amor más puro e incondicional, me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos más y más.

Después de todo, más temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez él fue bebé
y mis brazos eran todo para él. 

Así que señor verdulero, sin duda la naturaleza es más sabia que ambos, lo que para usted es “mal acostumbrarlo a los brazos” ella lo llama AMAR, MAMAR, MAMÁ, ni los árboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos, es lo natural; me dije. 

 Y yo le respondí: Dos kilos de papa, uno de cebolla…"
 (Eloísa Alarcón)

TIENES UN BEBÉ DE BRAZOS

Es muy común leer en algunos grupos o escuchar por ahí a madres desesperadas por el tema de que su hijo solo quiere estar en brazos.
Para algunas es todo un tema y entiendo, ya estuve ahí. Es sumamente agotador y a veces estresante el hecho de que tus tareas se acumulan y es casi imposible hacerlas con tu hijo en brazos. Algunas desarrollamos una que otra “mañita” para lograrlo, algunas echamos mano de un fular o rebozo para poder hacer algunas cosas, solo algunas, pues con fular es imposible y quizá hasta peligroso hacer cosas como cocinar (aunque a cierta edad puedes portearlo en la espalda).

Leo publicaciones desesperadas donde preguntan qué pueden hacer para que el crío de meses las deje al menos lavar los platos, leo cansancio, leo agotamiento físico y mental.

Para mí era muy común en los primeros meses arrullar a mi hija en brazos y cuando al fin se dormía me preocupaba que al ponerla en cama despertara, entonces me tumbaba en la cama con ella encima, en el pecho y esperaba mientras pensaba; que se haría tarde y no había adelantado la comida, la casa seguía de cabeza, no me había bañado, no había hecho NADA o bueno al menos eso creía. El estrés se apoderaba de mí.
A dos años de esas largas jornadas de siestas en brazos o en el pecho te puedo decir;
¿Tienes un bebé de brazos? ¡DISFRÚTALO! En pocos meses esas siestas y ese contacto será cada vez más escaso.

De una madre que ya no tiene un hijo de brazos a otra, te lo digo; desearás eventualmente recuperar eso. Después correrás detrás de tu hijo por un abrazo, le pedirás tú los besos pues ya no es un pequeño bebé y ahora no se detiene. Desearás esas siestas para tener un rato de tranquilidad pues a medida de que crecen hay mucha más actividad.

Hace poco le dije a mi hija; ¿me dejas abrazarte como bebé para dormir? Y contesto muy segura “soy una chica grande”. Dos años 4 meses y mi hija sabe que esa maravillosa etapa fue cosa del pasado y entonces pensé que aquellos primeros meses pasaron tan rápido que desearía volver a tenerla en brazos y llenarla de besos sin que saliera corriendo porque hay muchos juguetes que la esperan o muchas crayolas que usar.

En realidad no pensamos mucho en eso, no pensamos que crecerán y a veces pareciera que queremos irnos liberando de algunas etapas sin disfrutarlas porque estamos cansadas, pero esas hermosas etapas en realidad duran un suspiro y no vuelven. Yo sé, hay muchos platos sucios pero también hay muchos besos que dar. No pienses “no he hecho nada” si lo has hecho, dedicas el tiempo a tu hijo y vale la pena.

Todo pasa tan rápido que apenas te das cuenta que ahora tu batalla es quitar el pañal o hacer tareas de la escuela, cada edad de tu hijo es importante, única y especial, cada una tiene su encanto.

¿Tienes un bebé de brazos? Disfrútalo te lo digo yo que extraño ese pequeño calor, esa respiración cerca de mí y ese corazón latiendo cerca del mío.

lunes, 26 de septiembre de 2016

ULTIMA VEZ

LA ULTIMISIMA VEZ...

Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez, nunca serás la misma persona.
Quizás anheles la persona que eras antes.
Cuando tenías libertad y tiempo
Y nada en particular por lo que preocuparte.

Conocerás el cansancio como nunca lo habrás hecho antes.
Y encadenarás días que son exactamente iguales el uno al otro
Llenos de tomas y eruptitos.
Cambios de pañal y llanto.
Quejidos y peleas.
Siestas o falta de siestas.
Puede parecer como un ciclo sin fin.

Pero no olvides que…
Hay una última vez para todo.

Llegará el día cuando le des de comer a tu hijo por la última vez.
Se dormirán sobre ti después de un largo día
Y será la última vez que abraces a tu niño mientras duerme.

Un día los llevarás en tu cadera y los dejarás en el suelo
Entonces nunca más los volverás a coger de esa forma.
Les frotarás el pelo en la bañera una noche,
Y a partir de ese día querrán bañarse ellos solos.

Te cogerán de la mano para cruzar la carretera
Y entonces nunca te la pedirán de nuevo.
Se deslizarán en tu habitación a media noche en busca de mimos
Y entonces será la última noche que te despierten para esto.

Una tarde cantarás “Las ruedas del autobús”* y harás todos los gestos.
Y entonces nunca más volverás a cantar esa canción de nuevo.
Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio
Y al día siguiente te pedirán que no los acompañes nunca más.
Les leerás un último cuento en la cama y limpiarás una última cara sucia.

Correrán hacía ti con los brazos en alto una última vez.
El caso es que nunca sabrás cuando será la última vez.
Hasta que no haya más veces.

E incluso entonces te llevará un tiempo llegar a darte cuenta de ello.
Así que mientras estés viviendo estos momentos, recuerda que sólo hay un pequeño número de ellos, y que, cuando se hayan terminado, te morirás por revivir un solo día lleno de ellos.
Por última vez.

Autor desconocido.
Fuente: 9 Lunas

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL TIEMPO

Me decían disfruta.. el tiempo pasa volando, y yo no lo creía.
Los tenía todo el día en brazos, pegados a mi, besándolos, mirándolos , alimentándolos, los minutos duraban una eternidad, los días parecían durar para siempre.
El tiempo no pasaba volando, se detenía cuando los tenía en mis brazos.  El tiempo no pasa volando pensaba, esto dura para siempre, sentía.
Me equivoqué.
Me quedé dormida una noche y cuando desperté el tiempo había pasado, ya corrían por todos lados, ya no querían tantos brazos, ya no querían tanta teta.
Me volví a despertar y ya se iban al colegio, ya sabían nadar, ya jugaban entre ellos.
En un abrir y cerrar de ojos se hacen grandes, bellos, fuertes, valientes y nobles.
Chicos criados en brazos con amor, seguros, felices, e independientes, pero grandes.
Disfruta ahora, que el tiempo si pasa volando, créeme.
Cárgalos mucho que luego crecen, antes de lo que crees.
Mételos en tu cama, que luego dormirán en la suya por el resto de su vida, bésalos mucho, bésalos siempre.
El mayor acto de amor del apego es irónicamente al pasar los años, el desapego en sí.
Dejarlos volar, dejarlos crecer, dejarlos ser.
Confía en el poder de esos dos brazos a los costados de tu corazón dándoles todo ese amor.

Autor Desconocido.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LAS BUENAS MADRES

Las buenas madres también se equivocan, se estresan, necesitan descanzar.
Las buenas madres tienen niños que se quiebran un brazo, se contagian gripe y gritan en el supermercado.
Algunas buenas madres gritan en el supermercado también.
Las buenas madres cometen errores.
Una buena madre tiene hijos que también cometen errores.
Tiene hijos que se enojan.
Ella se enoja.

Prepara la comida tarde, 
se olvida de comprar la leche para los cereales del desayuno,
Y llora por razones que otros consideran tontas.
Dice cosas que creyó que nunca diría,
Y tiene hijos que dicen cosas que ella desearía que no dijeran.

Ella tiene malos días, malos momentos y malas semanas.
Se pierde.
Y cuando se siente tan perdida,
Cuando todo lo que puede ver es lo malo, y el miedo, 
y las dudas y los pensamientos recurrentes,
El amor la guía de vuelta.

En la oscuridad tiende una mano temblorosa,
Y encuentra el hilo del amor.
Tomada bien fuerte de este hilo que la guía, 
recorre el camino de vuelta.

Vuelve a ella misma
Con amor. Vuelve.
Una y otra vez, vuelve -
A sus niños,
A su familia, y amigos.
Vuelve con amor.

Pide perdón. Perdona.
Vuelve a intentar. Crece.
Es tan buena madre.

Vos sos tan buena madre.

MATERNAR

►  ◄ 

El otro día una amiga me dijo "no entiendo esas cosas aburridas de la maternidad" y pensaba... 
¿Que es eso que a ella le hicieron creer que es la maternidad?
Porque maternar no es nada parecido a la publicidad de Huggies, tampoco tener cochecitos, cunas y hacer baby showers. Maternar no es lo que muestra la tapa de revista con la famosa de turno y su bebé recién nacido, tampoco decorar una habitación y hacerte una ecografía 3D. Maternar no es un cliché, un slogan o una moda.
Maternar es mucho más profundo y primitivo. Maternar es algo onírico que deja huella en el alma. Es un asombro constante, el galope de un corazón lleno de amor vibrante. 
Maternar es imperfecto y animal. Es abrazar tus fantasmas, tus miedos más irracionales que son, a la misma vez, la fuerza que te empuja. 
Maternar es tocar la angustia con las manos para que crezca una montaña enorme y fuerte dentro tuyo. Es escuchar la sabiduría de cada una de tus células y dejar que arda de amor tu transformación.
Maternar es un laberinto, es un fundirte en el otro para perderte y volver a darte la bienvenida porque, en el mismo momento que nació un bebé, también, nació una madre.

domingo, 21 de agosto de 2016

LOS BEBÉS NO SON COMO NOS CONTARON

No. Los bebés no son como nos lo
contaron. A los bebés no les
gusta dormir en cuna. Rodeados
de barrotes. Presos en una jaula.
No. Los bebés quieren dormir
junto al cuerpo de su mami,
calentitos, seguros, amparados,
amados, tocados.

No. Los recién nacidos no quieren
siquiera estar en posición
horizontal. Quieren dormir en tu
pecho, en vertical, meciéndose al
arrullo de tu corazón. En
horizontal su digestión se
ralentiza, vomitan, buchean,
cogen cólicos, se asustan, se
sienten vulnerables.

No. Los bebés no se acostumbran
a los brazos: ya nacen
acostumbrados. Desde el principio
saben bien lo que es bueno.

No. Los bebés no duermen toda la
noche. Se despiertan a cada rato.
Para comer y para no comer. Para
comprobar que estás a su lado y
que los estás cuidando. Para
cerciorarse de tu presencia, que
es su seguridad. Para tocarte y
olerte.

No. Los bebés no quieren estar
solos. No quieren perderte de
vista ni un minuto, quieren estar
junto a ti, en el centro de la vida.

No. Los bebés no quieren jugar
solos en un corral. Quieren jugar
contigo, sonreír, ser atendidos,
treparte por encima, gatear por el
salón.

No. Los bebés no quieren tomar
leche de otra especie. Quieren
leche de la suya, de la que sabe a
mamá.

No. Los bebés no quieren chupar
todo el día un trozo de plástico.
Quieren chupar tus pechos, sus
manitos, tus dedos... piel
humana.

No, los bebés no quieren que los
vistas, ni que les pongas tejidos
picones, pendientes en las orejas,
ropas apretadas, cintas, encajes y
otras cosas molestas. Quieren
estar desnudos, correr sin
zapatos, disfrutar del tacto de la
naturaleza en su piel, del piel con
piel contigo.

No. Los bebés no quieren estar
quietos. Quieren que te muevas,
que los mezas, los arrulles, que
andes y pasees, y los lleves
contigo. En cuanto pueden,
quieren gatear, correr, saltar,
explorar, llegar a todas partes...

Sí. Los bebés son curiosos por
naturaleza. Quieren y deben
tocarlo todo. Incluidas esas cosas
que más tú tocas: los mandos, los
relojes, los teléfonos, los equipos
informáticos...Su riqueza sensorial
se desarrolla a partir de ahí.

No. Los bebés aprenden lo que
viven. Si siempre oyen "no",
pronto a todo te dirán no. Si a
todo tienes miedo, pronto a todo
tendrán miedo.

No. Los bebés no son alto-
demandantes. Somos nosotros los
bajo-tolerantes, los bajo-
pacientes, los bajo-disponibles,
los bajo-respondedores.

No. Los bebés no quieren que los
dejes. Quieren ir contigo a todas
partes, eres su ejemplo, su
seguridad, su referente, su único
universo.

Te guste o no te guste, así son los
bebés humanos, primates,
mamíferos. Si quieres
comprobarlo, tan solo ten uno.
Ninguna otra especie desconoce
tanto a sus propias crías. Si
queremos un mundo un poquito
más humano, bien haríamos en
comprenderlo.

No son como nos lo contaron. Son
infinitamente mejores y más
inteligentes. Cualquiera que ve a
estas crías diría: ¡qué especie tan
avanzada! ¿Y cómo se convirtieron
en lo que hoy son!

Por: Ileana Medina

martes, 5 de julio de 2016

NECESITAS

DIFÍCIL... PERO MARAVILLOSA!

Les hablo a ustedes, mujeres. Ustedes que están en los 30's o más, que tienen hijos, seguramente dos o tres, algunas hasta cuatro.

En esta etapa de la vida en la que debemos de lidiar con estar exhaustas todo el tiempo, tanto física, como mental y emocionalmente.

En esta etapa de la vida lidiamos con primeros dientes, con infecciones de oídos, con virus estomacales. Estamos de malabaristas con horarios de siesta y horarios de comida y horarios de ballet y futbol. Tenemos millones de pelotitas y probablemente sientes que se te están cayendo la mayoría.

En esta estapa de la vida lidiamos con la CULPABILIDAD. Culpable de trabajar y no tener tiempo suficiente con tus hijos, o culpable de quedarte con tus hijos y no trabajar y no contribuir económicamente en la casa. Culpabilidad de ser muy estricta, o de ser un barco. Culpabilidad de que tu casa este limpia pero ignoraste a tus hijos o de que los disfrutaste todo el dia y tu esposo llega de trabajar a una casa sucia. De prestarle atención a todos tus hijos pero a ni uno. O prestar mas atención a unos que a otros. CULPABILIDAD, en fin.

En esta etapa de la vida hay que tomar miles de desiciones. Algunas inclusive que te cambian la vida otras que no tanto. Ni una con una respuesta clara. ¿Vacunaré a mis hijos? ¿Será que mejor no? ¿Los mando a esta escuela o a esta otra? ¿Necesitan tutor? ¿Seguiré con la lactancia? ¿Clase de natación? ¿Está feo el clima? ¿Gastaré más y compraré todo orgánico? ¿Obligo a mis hijos a saludar aunque no quieran? ¿Los obligo a disculparse aunque la disculpa no sea sincera? ... No sabes la respuesta concreta de NADA, pero tienes presión constante de definir y decidir TODO.

Esta estapa de la vida es cada vez menos de ver a tus amigos casarse y tener hijos, y cada vez más y más de estar junto a ellos siendo testigo de conflictos en el matrimonio, algunos hasta divorcios. Una etapa en la que tienes que poner esfuerzo y trabajo y la energia para que tu propio matrimonio este sano. Y eso es bueno pero tambien es difícil. En este punto tú o alguien que conoces ha tenido problemas de infertilidad. Abortos. Algunos perdidas de hijos. En esta etapa perdemos abuelos y padres.

Es una etapa en la que compras casa, vendes casa, costruyes o rentas casa, empacas casa. Y lo vuelves a hacer después de unos años.

Es una etapa en la que las hormonas estan locas. Has estado embarazada o posparto o lactando en los ultimos años.

Es una etapa en la que no sabes quien eres. ¿Será que solo eso soy una mamá? Hay algo mas dentro de mí que no sea una mamá? ¿Será que pude haber hecho algo mejor o más glamuroso con mi vida? ¿Me veo como una mamá ahora?...Seguro que sí.

Es una etapa en la que vivimos en búsqueda del balance, pero nunca lo encontramos.

Es una etapa en la que lidiamos con mas de lo que podemos. CONSTANTEMENTE hay miles de preguntas, tus hijos nunca terminan de preguntar, alguien quiere que lo cargues o que lo abraces. Todo el tiempo hay alguien jalandote. Siempre tienes mas pendientes de los que puedes hacer. Hay demasiado. Nunca acaba. Simpre estas acosada con angustias. Realmente siempre hay alguna cosa en tu mente. ¿Será que mis hijos tengan muchos juguetes? ¿Será que tienen muchas actividades? ¿Tú tienes muchas actividades? Todo el tiempo estas pensando en cosas. ( hasta piensas como hacerle para no estar tan complicada, y no estar pensando tanto en todo)

Es difícil.

¿Qué necesitas hacer?

Necesitas pedir AYUDA.

Necesitas ACEPTAR ser AYUDADA.

No pongas tu matrimonio en ultimo plano. Necesitas acostar a tus hijos temprano. Sentarte un rato con una copa de vino con tu marido y conversar, y reirte.

Necesitas AMIGAS.

necesitas a tu MAMA.

NECESITAS AMIGAS mayores que tú que han pasado por lo que pasas. Amigas que te digan que NO LO ESTÁS HACIENDO TAN MAL COMO CREES.

Necesitas no sentirte mal por usar el tiempo de siesta de tus hijos para hacer LO QUE TE DE LA GANA.

Necesitas bajar tus expectativas.... Después, probablemente bajarlas un poco mas.

Necesitas simplificar. Simplificar cada parte de tu vida, lo mas que puedas simplificar.

Necesitas aprender a como decir que "NO"

Necesitas estar bien dejando a tus hijos con alguien y poderte ir a algun lugar. Al que sea.

Necesitas hacer algo que te guste todos los dias aunque sea por 15 min.

Necesitas rezar. Amiga si que necesitas rezar.

Necesitas un cafe que disfrutes, una copa de vino, un largo baño (aunque sea de 10 min) pero que lo disfrutes.

Finalmente, y probablemente más importante que todo, tienes que acordarte de que...

….esta estapa es bella igual. Es la estapa en la que cada persona mayor que tu te dice "lo vas a extrañar" y ademas sabes que tienen razón. Esta es la etapa en la que tus hijos te van a querer más que NUNCA del resto de tu vida. Es la etapa en la que caben perfectamente arriba de tus piernas para que los abraces... Y ademas quieren que los abraces. Es la etapa en la que los problemas SON infecciones de oído y viruses del estomago, todavia no tienes que lidiar con corazones rotos, bullying o adicciones. Es la etapa en la que aprendes a querer a tu esposo de una manera diferente....más difícil.... Mejor. Es la etapa en la que aprenden juntos, a estirar, ser menos egoístas y verdaderamente ser UN matrimonio. Es la etapa en la que ves Navidad Halloween, pascua y reyes , desde los ojos de tus hijos y es mucho más divertido y mágico que verlo sólo con tus ojos. Es la etapa en la que ves a tus papás ser abuelos, y ver lo buenos abuelos que son. Es la etapa que esta llena de excursiones, fiestas infantiles, disfraces, clases de natación, baños de burbujas, el ratón de los dientes, primeros pasos. Y todo eso es muy divertido. Es la etapa en la que estas lo suficientemente joven que te puedes divertir y lo suficientemente grande para haber adquirido algo de sabiduria. Es una etapa MARAVILLOSA.

Pero DIOS MIO ¡qué difícil es!."
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Fuente: http://austin.citymomsblog.com/2016/04/20/stage-life-hard/

viernes, 22 de abril de 2016

COLECHO

Una mamá le pregunta al pediatra Carlos González, preocupadísima, qué hacer con su hija que "no puede dormir solita"

- ...Finalmente, la situación ha degenerado y prácticamente dormimos juntos los tres durante toda la noche (ella, mi marido y yo).

- Hola. Eso no es degenerar, eso es normalizarse. Los niños pequeños necesitan dormir con su madre. Eso es lo normal. Hacia los tres o cuatro años suelen aceptar el dormir solos si se les pide educadamente (aunque, por supuesto, ellos preferirían seguir durmiendo con su madres hasta los 10 o 12).Es muy importante que aprendan desde pequeñitos a dormir acompañados, porque así es como solemos dormir los adultos. Imagínate que no aprende a dormir con otras personas, y que cuando sea mayor no se quiere acostar con su marido. ¡Sería terrible! ¡No la conseguirías casar! ¡Tendríais que aguantarla en casa toda la vida! (o meterla monja...). 
De todos modos, si encuentras que tres en la cama es demasiado incómodo, habrá que sacar a alguien. Se puede usar un criterio de antigüedad (que se vaya quien más tiempo lleve durmiendo en tu cama), un criterio de maduración (que se vaya el más maduro), un criterio de espacio (que se vaya el que haga más bulto), un criterio de contaminación sonora (que se vaya el que ronque más fuerte), o un criterio operativo (que se vaya el que menos llore al sacarle de la cama). Me temo que todos los criterios apuntan hacia tu marido... 

Lo de los tres o cuatro años lo baso en experiencia personal, y en haber hablado con otras madres (huy, qué he dicho, si yo no soy una madre... creo que se me está pegando algo) que han practicado el colecho. Me temo que falta por hacer un estudio descriptivo-observacional sobre la duración habitual del colecho en las familias que lo practican.También precisamente por experiencia, en que hay niños que, habiendo dormido solos, es hacia los tres años cuando quieren dormir con su madre. Mi idea personal (sólo una interpretación, probablemente sesgada y basada en datos incompletos) es la siguiente:

1.- Lo biológicamente normal en nuestra especie, lo que ocurría antes de que las distintas culturas impusieran distintas normas, probablemente era que los niños dormían con su madre hasta los 10 o 12 años, y puede que más. Me baso en que los chimpancés duermen con su madre hasta los 5 (y tienen la pubertad a los 7), y en que no logro imaginarme a un niño de menos de 10 años durmiendo sólo y desnudo en el suelo, bajo las estrellas, y sobreviviendo.

2.- Vestidos, en una cuna, en una habitación, bajo un techo, evidentemente los niños sí que pueden dormir solos y sobrevivir. El problema es que ellos no lo saben.

3.- Hacia los 3 o 4 años, los niños empiezan a comprender que, en efecto, no corren ningún peligro durmiendo solos. Si los padres quieren que duerman solos, y se lo dicen con gracia, pueden convencerlos. Digo por experiencia que preferirían dormir acompañados hasta los 10 o 12, porque más o menos hasta esa edad quieren que les hagas mimitos, que les vayas a arropar, o intentan venir a tu cama ocasionalmente, o aparecen de visita el domingo por la mañana... Los de 15, en cambio, creo que no permitirían tales cosas ni pidiéndoselas por favor. Creo que muchos niños que han dormido con su madre desde el principio, hacia los 3 o 4 se sienten lo bastante seguros para dormir solos sin quejarse mucho.

4.- Este es el punto más polémico, pero también lo creo: pienso que aquellos niños que desde el nacimiento han dormido solos se sienten más inseguros, y que su evolución es precisamente la contraria. Un niño de un año que jamás ha dormido con su madre es incapaz siquiera de imaginar que eso es posible. Nota que le falta algo, pero no sabe el qué. Por eso los libros clásicos de pediatría y puericultura (como el Spock o el mismísimo Nelson) insisten en que «ni una sola noche los admitas en tu cama, porque se acostumbrarán y querrán volver cada noche». ¡Es como descubrir un nuevo mundo de posibilidades! Pero, si no lo ha descubierto antes, hacia los 3 o 4 años probablemente llega a imaginarlo, o a enterarse de alguna manera, y al mismo tiempo tiene más capacidad física para hablar, desplazarse y en definitiva imponer su voluntad. Así que es entonces cuando por fin consigue ir a dormir con sus padres, y luego tardará más en llegar a dormir solo, precisamente porque, al haberle faltado el colecho al principio, se sentirá más inseguro.

Desde luego, no es que yo recomiende sacar al niño de la cama a los 3 o 4 años. Como tampoco recomiendo meterlo. Cada familia hará lo que crean conveniente. Lo que quiero es explicar, a aquellas familias que ya lo han metido en su cama (o están pensando hacerlo) que no están haciendo nada malo, que tienen perfecto derecho a seguir así. 

A quienes preferirían sacar al niño lo antes posible, puedo explicarles que, probablemente, hacia los 3 o 4 años lo conseguirán. Si alguien no ve motivo para sacarlo, y prefiere esperar a que el niño se vaya de puro aburrimiento, también me parece perfecto. 

Estoy seguro de que todos los niños se irían, tarde o temprano (de esto sí que tengo bibiografía, porque está escrito: «por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». Eso lo dijo uno que sabía más que Freud, así que no creo que lo discuta nadie. Lo de sacar a alguien de la cama, evidentemente era en broma. Nosotros hemos estado la mar de bien tres en la cama, y nadie se tuvo que ir. Lo que pretendo señalar con mi broma es que nuestra sociedad ve perfectamente normal que un adulto de 30 años necesite compañía para dormir, pero no admite que un niño necesite lo mismo. Tanto que los que hablamos de que se vaya el padre lo decimos en broma... pero algunos dicen que se vaya el niño, ¡y lo dicen en serio! Mi mujer me dejó entrar en su cama hace casi 22 años, y todavía no me ha sacado, por lo que le estoy muy agradecido.Por cierto, creo que las necesidades del bebé, la mamá y el papá no son necesariamente incompatibles.

Me consta que muchos padres disfrutamos enormemente de esos años en que tenemos niños en la cama. Es algo que más adelante se echa de menos.

De: Mamantial
Por: Carlos González
Foto Nirrimi Firebrace / Matt Capplin