viernes, 7 de julio de 2017

EL FAMOSO NIÑO INTERIOR

Intentando encontrar la relación entre la Biodescodificación, la Psicología, la PNL, el Transgeneracional y muchas otras terapias, técnicas y metodologías para encontrar “la sanación”, la salud y la paz, sin duda nos toparemos más tarde que temprano con un concepto llamado “nuestro niño interior”.
Hay muchísima gente que habla de ello, autores que han hecho fortunas dedicándose a ello, como si se tratara de una moda.
Muchas personas comentan que quieren sanar a su niño interior, que deben trabajar con su niño interior o que no han podido recuperar a su niño interior. Y sucede que, aparentemente, como adultos, hemos sido programados para olvidarlo, para abandonarlo, para ocultarlo.

El niño interior no es más que esa parte emocional nuestra que es optimista, amorosa, alegre, con mucha energía, con ilusiones, con creatividad, libre de limitaciones.

Pero analizando todo esto desde una aparente realidad, no todos los niños tienen una infancia feliz o tranquila. No todos los niños son amorosos ni optimistas, no. Eso también es parte de lo que nos “quieren hacer creer”.
En la humanidad actual es una creencia también, el pensar y creer fervientemente que ser niño equivale a ser feliz. Es una creencia más.
Hay niños enfermos, niños que nacen con alguna deficiencia, niños que nacen para ser regalados, vendidos, abandonados y maltratados. Niños que nacen para obtener de ellos algún órgano, es la verdad.
Por lo tanto, ese famoso “niño interior”, si nos detenemos a analizarlo objetivamente, no es realmente volver a “nuestra infancia” feliz y pacífica, no. Incluso, ese “niño interior” no es el niño o la niña que yo debí ser. Porque ninguna persona adulta que como niño o niña hayan vivido desgracias, dolor y rechazo quisiera volver a ello ni loco, ni pueden cambiar lo que les tocó vivir.

El niño interior por lo tanto, ha sido mal entendido y mal aplicado. El niño interior no es “lo que éramos” de niños, ni lo que “no vivimos de niños”, que quede esto muy claro. 
Porque sanar a nuestro niño interior, no es volver al pasado a perdonar, a olvidar o a soltar a nadie. No es aceptar que “teníamos que pasar por esa difícil infancia” que vivir ciertas cosas en nuestra infancia para ahora además, agradecerlo. No.

El niño interior se refiere a nuestra esencia como seres energéticos y amorosos. Como seres de luz, como seres universales.
El niño interior, es nuestra verdad pacifista, cooperativa, sin nacionalidad, sin raza y en equidad.
Es volver a nuestra esencia divina de amor.
Y créanme, que “sanar” eso, cuesta mucho más que perdonar un pasado, una infancia desgraciada. Porque al niño interior no hay que sanarlo, hay que “encontrarlo”. Lo hemos perdido, nos hemos perdido.

Yéndonos más allá, mucho más allá de una vida cotidiana, comencemos por saber que ningún niño es “inocente”. Como seres energéticos que venimos una y otra vez a la Tierra a aprender y a evolucionar como almas, sabemos pero hemos olvidado, que nosotros mismos hemos elegido a nuestras familias, nuestras desgracias y sufrimientos, incluso, hemos visto ya nuestra muerte física. Nadie como “alma” en el cuerpo físico de “un niño”, viene “limpio”. Todos traemos nuestras historias y caminos encima, pero claro, no lo recordamos. Porque de recordarlo, sufriríamos más de lo debido añorando lo que en realidad somos.
Si nos limitamos a “creer”, que sanar al niño interior, es perdonar a nuestros padres por no habernos abrazado cuando éramos chiquitos, bien, de acuerdo. No nos perjudica y puede resolver muchos de nuestros conflictos emocionales presentes. Pero no es eso.
Sanar a nuestro niño interior, consiste en entender que esa falta de abrazos es lo que yo elegí para crecer en ésta vida, para hacerme más fuerte, para eliminar apegos, etc.
Y es difícil, sí.

¿Han visto por la calle, alguna vez, ese tipo de niños que les provoca a ustedes decir algo como “esa niña tiene una mirada como de viejita”, “ese niño pareciera un alma vieja”, esa niña habla como si tuviera una gran sabiduría?
Esa es la esencia con la que venimos, llena de experiencias, llena de aprendizajes, totalmente saturada de vivencias varias y para nada, contiene inocencia. Incluso, muchas almas encarnadas en “nuevos niños”, bebés, vienen llenas de maldad, de odio, de rencor, porque esa es la vida y el traje, que esas almas o energías, eligieron para llegar a éste planeta a aprender, a crecer.

Dejemos de pensar que “ser niños” es “ser felices” y que ser adultos, es una maldición, porque no es así de ninguna manera.
Todos los seres humanos, formamos parte de un todo, cada uno con un “traje” diferente (cuerpo físico), cada uno con un camino diferente y cada uno con un aprendizaje diferente.

De este modo, “querer sanar a mi niño interior” desde “yo soy mejor que el otro”, está mal.
Quererlo sanar desde “yo no puedo vivir sin ese hombre o esa mujer”, está mal.
Quererlo sanar desde “yo soy mexicano y ningún país es mejor”, está mal.
Quererlo sanar desde “necesito tener más dinero”, está mal.

Porque lo que realmente significa sanar a nuestro niño interior, consiste en ir mucho más allá de cualquier terapia, mucho más allá de cualquier curso o seminario, mucho más allá de buscar una sanación. Se trata de comprender nuestra verdadera esencia.
Qué más da que yo perdone a mis padres por no haberme abrazado si grito cuando alguien se mete en la fila, jamás saludo a mi vecino y le guardo rencor a mi ex novio.
¿Comprenden de qué va?

Sanar al niño interior es sanarme yo como esencia, para ver a todos los que me rodean como compañeros de viaje y aprendizaje. Como maestros de grandes lecciones. Y, con todo esto, sanar todos juntos, elevarnos todos juntos y crecer energéticamente todos juntos. Dejar el egoísmo, el patriotismo, los apegos, para volverme y sentirme parte del todo.

O qué, ¿quiero sanar a mi niño interior, pero continuar con mi mal genio, mi pesimismo, mis achaques, mis quejas, mis apegos y viviendo en la superficialidad?

Sanar a nuestro niño interior, consiste ni más ni menos, que llegar al punto en el podamos decir, puedo morir hoy tranquilamente, porque no necesito nada, porque estoy en paz con todos y todo, porque acepto la vida con todo lo que ha sido, porque estoy en paz.

Es entender que si bien sirven las “terapias alternativas”, las metodologías, los tratamientos, los cursos y los seminarios, tan sólo son elementos que nos permitirán sobrellevar mejor nuestro paso temporal por éste mundo. Y que lo primero que yo, como energía debo entender y saber, es que debo permanecer como observador, disfrutar de mi vida tal como es, porque a eso vine. Aceptar lo que la vida me presenta y dormir tranquilo. Y todo eso, requiere de mi enfoque, de mi búsqueda de paz, de alejarme de todo aquello que pueda ser tóxico para mí. Dejar de querer que los demás sanen a mi ritmo o aprendan lo mismo que yo. Porque en la medida en que yo pacifique mi esencia, en la medida en que yo vibre en positivo, en esa medida vibrarán los demás. 

Recordemos que éste mundo es cuántico. Todo lo que emitimos se regresa, rebota en los demás. Si yo vivo en el dolor, en el rencor, en la incapacidad para aceptar o perdonar, si yo vivo en juicio a los demás, en el capricho, en la obsesión, en la vanidad. En esa misma medida viviremos carencia, desamor, tristeza y soledad.

Así las cosas….
Akasha Sanación Integral
Elizabeth Romero Sánchez y Edgar Romero Franco.

POR QUÉ DOY DE MAMAR

 Yo no doy de mamar porque lo recomiende la OMS, ni porque sea lo mejor para mí, ni para prevenir la osteoporosis, ni en su momento porque quisiera evitar la depresión post-parto, ni para que mi bebé esté más sana que otros o prevenga ciertas enfermedades en el futuro. Yo no doy de mamar para oponerme a las hermanas que dan biberón, ni para ganarle ninguna batalla a la leche de fórmula, ni porque sea una moda o no esté de moda y me guste ir a la contra. Yo doy de mamar porque desde que te concebí … estoy enamorada de ti, porque … después de tú nacimiento sigo sin encontrar otra manera más hermosa de decirte que te quiero, que estoy aquí para ti cada vez que me necesites. Yo doy de mamar porque me da la gana, porque me sale de la teta, porque me parece una simbiosis increíble la que hemos logrado, porque jamás me sentí más productiva, ni más nutritiva, ni más receptiva, ni más recíproca, ni más tuya, ni más mía. Yo doy de mamar porque me hace feliz, porque te hace feliz, porque me permite bailar contigo en la quietud del atardecer, en la penumbra de la primera hora del día, bajo la rabiosa energía de la luz del sol o en el cobijo de la Sombra (la real y la propia). Yo doy de mamar porque la naturaleza está ahí, porque no necesito controlar nada, porque me permite reencontrarme con generaciones de mujeres dentro y fuera de mi familia, porque estoy re-naciendo y es tan hermoso. Yo doy de mamar porque es algo vital, mágico, irrepetible, porque no ha sido un camino fácil pero ha valido la pena, porque hemos aprendido mucho …: yo de ti y tú de mí. Yo doy de mamar porque soy tenaz, testaruda, cabezota, perseverante, capaz, porque soy lúbrica e intuitiva, porque con mi leche te trasmito la energía femenina …: el río de la vida. Yo doy de mamar porque existen las jeringas y los sacaleches … y la fuerza del grupo… y una voz amiga detrás de un teléfono... Yo doy de mamar porque hay un hombre que completa el triángulo, un gran padre que no tiene celos, un compañero de vida que apoyó mi decisión cuando fue cuestionada, que ha comprendido, que ha otorgado, que ha sido mi hombro en los momentos bajos, mi Dj, mi “amo de casa”, mi cocinero, mi enamorado, nuestro proveedor de Futuro. Yo doy de mamar porque existe el Jazz, el Blues, porque mis senos han fluido durante horas escuchando la aguja arañar el vinilo, …, porque amo la noche y dormirte cada día al pecho es un gustazo y no una rutina. Yo doy de mamar porque mis tetas son hermosas, increíbles, invencibles, porque no tienen vergüenza alguna de amamantarte libremente cuando lo necesites, estén donde estén. Yo doy de mamar porque cada vez que me buscas en el lecho me siento tan loba, tan fuerte, tan mujer, tan madre, tan libre, tan yo…Gracias por existir …, por lucharte el inicio de esta lactancia junto a mí, por disfrutarla, por seguir haciendo posible tanta felicidad, te amo, estoy aquí, estás aquí... ahí fuera, el mundo a nuestro alrededor, gira, gira.

domingo, 5 de febrero de 2017

PARA LA MAMÁ

Para la mamá escondida en el baño, la que necesita unos minutos de tranquilidad mientras le resbalan lágrimas de los ojos.
Para la mamá que esta esta tan cansada que siente que no puede continuar, que daría lo que fuera por un momento de paz.
Para la mamá estacionada en su carro, sola, comiendo a escondidas porque no quiere que nadie vea que come comida chatarra.
Para la mamá que llora en su cuarto por haber regañado a los niños por una tontería, una tontería que la hace sentir culpable y ruin.
Para la mamá que batalla desesperadamente al ponerse unos pantalones de mezclilla porque quiere verse bonita y lucirlos para sentirse mejor.
Para la mamá que no quiere salir de casa porque siente que la vida la rebasa y es demasiado para ella.
Para la mamá que pide pizza de cenar porque no le alcanzo el tiempo para hacer la cena de nuevo como ella esperaba.
Para la mamá que se siente sola, aún cuando esta acompañada.
Tú vales mucho.
Tú eres importante.
Tú eres suficiente.
Esto es una etapa, una etapa loca, desafiante y difícil para todas las mamás. 
Pero al final todo valdrá la pena. Por ahora es difícil. Difícil en muchas y distintas maneras para cada una de nosotras. No siempre lo hablamos, pero todas batallamos, no estas sola.
Tú eres suficiente.
Tú das lo mejor de ti.
Esos pequeños ojos que te observan piensan que eres perfecta, piensan que eres más que perfecta.
Esas pequeñas manitas que piden tus brazos, piensan que eres la más fuerte y que puedes conquistar el mundo.
Esas pequeñas boquitas comiendo lo que cocinas, piensan que eres la mejor porque no les hace falta nada de comer.
Esos pequeños corazones que buscan el tuyo, no quieren nada más que a ti.
Por que tu eres suficiente para ellos, tú eres más que suficiente, mamá.
Tú, eres, maravillosa.
😘👌🏻

jueves, 6 de octubre de 2016

LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS

Me afirmo el verdulero....
Díselo a la naturaleza, que lo ubicó 9 meses cerca de mi corazón, 9 meses al compás de mi respiración, 9 meses en compañía de mi voz. Ella lo mal acostumbró primero, que sabiamente llenó mis pechos lecheros, para seguir siendo, uno los dos.

Que te explique la naturaleza, por qué me sonríe cuando estoy fea y me estira los brazos loco de amor.

¿Que lo estoy mal criando en brazos? cuando no me pide zapatos, ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos babosos a cambio. No me niego a sus brazos, porque negarme, sería reprimir el amor más puro e incondicional, me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos más y más.

Después de todo, más temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez él fue bebé
y mis brazos eran todo para él. 

Así que señor verdulero, sin duda la naturaleza es más sabia que ambos, lo que para usted es “mal acostumbrarlo a los brazos” ella lo llama AMAR, MAMAR, MAMÁ, ni los árboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos, es lo natural; me dije. 

 Y yo le respondí: Dos kilos de papa, uno de cebolla…"
 (Eloísa Alarcón)

TIENES UN BEBÉ DE BRAZOS

Es muy común leer en algunos grupos o escuchar por ahí a madres desesperadas por el tema de que su hijo solo quiere estar en brazos.
Para algunas es todo un tema y entiendo, ya estuve ahí. Es sumamente agotador y a veces estresante el hecho de que tus tareas se acumulan y es casi imposible hacerlas con tu hijo en brazos. Algunas desarrollamos una que otra “mañita” para lograrlo, algunas echamos mano de un fular o rebozo para poder hacer algunas cosas, solo algunas, pues con fular es imposible y quizá hasta peligroso hacer cosas como cocinar (aunque a cierta edad puedes portearlo en la espalda).

Leo publicaciones desesperadas donde preguntan qué pueden hacer para que el crío de meses las deje al menos lavar los platos, leo cansancio, leo agotamiento físico y mental.

Para mí era muy común en los primeros meses arrullar a mi hija en brazos y cuando al fin se dormía me preocupaba que al ponerla en cama despertara, entonces me tumbaba en la cama con ella encima, en el pecho y esperaba mientras pensaba; que se haría tarde y no había adelantado la comida, la casa seguía de cabeza, no me había bañado, no había hecho NADA o bueno al menos eso creía. El estrés se apoderaba de mí.
A dos años de esas largas jornadas de siestas en brazos o en el pecho te puedo decir;
¿Tienes un bebé de brazos? ¡DISFRÚTALO! En pocos meses esas siestas y ese contacto será cada vez más escaso.

De una madre que ya no tiene un hijo de brazos a otra, te lo digo; desearás eventualmente recuperar eso. Después correrás detrás de tu hijo por un abrazo, le pedirás tú los besos pues ya no es un pequeño bebé y ahora no se detiene. Desearás esas siestas para tener un rato de tranquilidad pues a medida de que crecen hay mucha más actividad.

Hace poco le dije a mi hija; ¿me dejas abrazarte como bebé para dormir? Y contesto muy segura “soy una chica grande”. Dos años 4 meses y mi hija sabe que esa maravillosa etapa fue cosa del pasado y entonces pensé que aquellos primeros meses pasaron tan rápido que desearía volver a tenerla en brazos y llenarla de besos sin que saliera corriendo porque hay muchos juguetes que la esperan o muchas crayolas que usar.

En realidad no pensamos mucho en eso, no pensamos que crecerán y a veces pareciera que queremos irnos liberando de algunas etapas sin disfrutarlas porque estamos cansadas, pero esas hermosas etapas en realidad duran un suspiro y no vuelven. Yo sé, hay muchos platos sucios pero también hay muchos besos que dar. No pienses “no he hecho nada” si lo has hecho, dedicas el tiempo a tu hijo y vale la pena.

Todo pasa tan rápido que apenas te das cuenta que ahora tu batalla es quitar el pañal o hacer tareas de la escuela, cada edad de tu hijo es importante, única y especial, cada una tiene su encanto.

¿Tienes un bebé de brazos? Disfrútalo te lo digo yo que extraño ese pequeño calor, esa respiración cerca de mí y ese corazón latiendo cerca del mío.

lunes, 26 de septiembre de 2016

ULTIMA VEZ

LA ULTIMISIMA VEZ...

Desde el momento en el que abrazas a tu bebé por primera vez, nunca serás la misma persona.
Quizás anheles la persona que eras antes.
Cuando tenías libertad y tiempo
Y nada en particular por lo que preocuparte.

Conocerás el cansancio como nunca lo habrás hecho antes.
Y encadenarás días que son exactamente iguales el uno al otro
Llenos de tomas y eruptitos.
Cambios de pañal y llanto.
Quejidos y peleas.
Siestas o falta de siestas.
Puede parecer como un ciclo sin fin.

Pero no olvides que…
Hay una última vez para todo.

Llegará el día cuando le des de comer a tu hijo por la última vez.
Se dormirán sobre ti después de un largo día
Y será la última vez que abraces a tu niño mientras duerme.

Un día los llevarás en tu cadera y los dejarás en el suelo
Entonces nunca más los volverás a coger de esa forma.
Les frotarás el pelo en la bañera una noche,
Y a partir de ese día querrán bañarse ellos solos.

Te cogerán de la mano para cruzar la carretera
Y entonces nunca te la pedirán de nuevo.
Se deslizarán en tu habitación a media noche en busca de mimos
Y entonces será la última noche que te despierten para esto.

Una tarde cantarás “Las ruedas del autobús”* y harás todos los gestos.
Y entonces nunca más volverás a cantar esa canción de nuevo.
Te darán un beso de despedida en la puerta del colegio
Y al día siguiente te pedirán que no los acompañes nunca más.
Les leerás un último cuento en la cama y limpiarás una última cara sucia.

Correrán hacía ti con los brazos en alto una última vez.
El caso es que nunca sabrás cuando será la última vez.
Hasta que no haya más veces.

E incluso entonces te llevará un tiempo llegar a darte cuenta de ello.
Así que mientras estés viviendo estos momentos, recuerda que sólo hay un pequeño número de ellos, y que, cuando se hayan terminado, te morirás por revivir un solo día lleno de ellos.
Por última vez.

Autor desconocido.
Fuente: 9 Lunas

jueves, 22 de septiembre de 2016

EL TIEMPO

Me decían disfruta.. el tiempo pasa volando, y yo no lo creía.
Los tenía todo el día en brazos, pegados a mi, besándolos, mirándolos , alimentándolos, los minutos duraban una eternidad, los días parecían durar para siempre.
El tiempo no pasaba volando, se detenía cuando los tenía en mis brazos.  El tiempo no pasa volando pensaba, esto dura para siempre, sentía.
Me equivoqué.
Me quedé dormida una noche y cuando desperté el tiempo había pasado, ya corrían por todos lados, ya no querían tantos brazos, ya no querían tanta teta.
Me volví a despertar y ya se iban al colegio, ya sabían nadar, ya jugaban entre ellos.
En un abrir y cerrar de ojos se hacen grandes, bellos, fuertes, valientes y nobles.
Chicos criados en brazos con amor, seguros, felices, e independientes, pero grandes.
Disfruta ahora, que el tiempo si pasa volando, créeme.
Cárgalos mucho que luego crecen, antes de lo que crees.
Mételos en tu cama, que luego dormirán en la suya por el resto de su vida, bésalos mucho, bésalos siempre.
El mayor acto de amor del apego es irónicamente al pasar los años, el desapego en sí.
Dejarlos volar, dejarlos crecer, dejarlos ser.
Confía en el poder de esos dos brazos a los costados de tu corazón dándoles todo ese amor.

Autor Desconocido.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

LAS BUENAS MADRES

Las buenas madres también se equivocan, se estresan, necesitan descanzar.
Las buenas madres tienen niños que se quiebran un brazo, se contagian gripe y gritan en el supermercado.
Algunas buenas madres gritan en el supermercado también.
Las buenas madres cometen errores.
Una buena madre tiene hijos que también cometen errores.
Tiene hijos que se enojan.
Ella se enoja.

Prepara la comida tarde, 
se olvida de comprar la leche para los cereales del desayuno,
Y llora por razones que otros consideran tontas.
Dice cosas que creyó que nunca diría,
Y tiene hijos que dicen cosas que ella desearía que no dijeran.

Ella tiene malos días, malos momentos y malas semanas.
Se pierde.
Y cuando se siente tan perdida,
Cuando todo lo que puede ver es lo malo, y el miedo, 
y las dudas y los pensamientos recurrentes,
El amor la guía de vuelta.

En la oscuridad tiende una mano temblorosa,
Y encuentra el hilo del amor.
Tomada bien fuerte de este hilo que la guía, 
recorre el camino de vuelta.

Vuelve a ella misma
Con amor. Vuelve.
Una y otra vez, vuelve -
A sus niños,
A su familia, y amigos.
Vuelve con amor.

Pide perdón. Perdona.
Vuelve a intentar. Crece.
Es tan buena madre.

Vos sos tan buena madre.

MATERNAR

►  ◄ 

El otro día una amiga me dijo "no entiendo esas cosas aburridas de la maternidad" y pensaba... 
¿Que es eso que a ella le hicieron creer que es la maternidad?
Porque maternar no es nada parecido a la publicidad de Huggies, tampoco tener cochecitos, cunas y hacer baby showers. Maternar no es lo que muestra la tapa de revista con la famosa de turno y su bebé recién nacido, tampoco decorar una habitación y hacerte una ecografía 3D. Maternar no es un cliché, un slogan o una moda.
Maternar es mucho más profundo y primitivo. Maternar es algo onírico que deja huella en el alma. Es un asombro constante, el galope de un corazón lleno de amor vibrante. 
Maternar es imperfecto y animal. Es abrazar tus fantasmas, tus miedos más irracionales que son, a la misma vez, la fuerza que te empuja. 
Maternar es tocar la angustia con las manos para que crezca una montaña enorme y fuerte dentro tuyo. Es escuchar la sabiduría de cada una de tus células y dejar que arda de amor tu transformación.
Maternar es un laberinto, es un fundirte en el otro para perderte y volver a darte la bienvenida porque, en el mismo momento que nació un bebé, también, nació una madre.

domingo, 21 de agosto de 2016

LOS BEBÉS NO SON COMO NOS CONTARON

No. Los bebés no son como nos lo
contaron. A los bebés no les
gusta dormir en cuna. Rodeados
de barrotes. Presos en una jaula.
No. Los bebés quieren dormir
junto al cuerpo de su mami,
calentitos, seguros, amparados,
amados, tocados.

No. Los recién nacidos no quieren
siquiera estar en posición
horizontal. Quieren dormir en tu
pecho, en vertical, meciéndose al
arrullo de tu corazón. En
horizontal su digestión se
ralentiza, vomitan, buchean,
cogen cólicos, se asustan, se
sienten vulnerables.

No. Los bebés no se acostumbran
a los brazos: ya nacen
acostumbrados. Desde el principio
saben bien lo que es bueno.

No. Los bebés no duermen toda la
noche. Se despiertan a cada rato.
Para comer y para no comer. Para
comprobar que estás a su lado y
que los estás cuidando. Para
cerciorarse de tu presencia, que
es su seguridad. Para tocarte y
olerte.

No. Los bebés no quieren estar
solos. No quieren perderte de
vista ni un minuto, quieren estar
junto a ti, en el centro de la vida.

No. Los bebés no quieren jugar
solos en un corral. Quieren jugar
contigo, sonreír, ser atendidos,
treparte por encima, gatear por el
salón.

No. Los bebés no quieren tomar
leche de otra especie. Quieren
leche de la suya, de la que sabe a
mamá.

No. Los bebés no quieren chupar
todo el día un trozo de plástico.
Quieren chupar tus pechos, sus
manitos, tus dedos... piel
humana.

No, los bebés no quieren que los
vistas, ni que les pongas tejidos
picones, pendientes en las orejas,
ropas apretadas, cintas, encajes y
otras cosas molestas. Quieren
estar desnudos, correr sin
zapatos, disfrutar del tacto de la
naturaleza en su piel, del piel con
piel contigo.

No. Los bebés no quieren estar
quietos. Quieren que te muevas,
que los mezas, los arrulles, que
andes y pasees, y los lleves
contigo. En cuanto pueden,
quieren gatear, correr, saltar,
explorar, llegar a todas partes...

Sí. Los bebés son curiosos por
naturaleza. Quieren y deben
tocarlo todo. Incluidas esas cosas
que más tú tocas: los mandos, los
relojes, los teléfonos, los equipos
informáticos...Su riqueza sensorial
se desarrolla a partir de ahí.

No. Los bebés aprenden lo que
viven. Si siempre oyen "no",
pronto a todo te dirán no. Si a
todo tienes miedo, pronto a todo
tendrán miedo.

No. Los bebés no son alto-
demandantes. Somos nosotros los
bajo-tolerantes, los bajo-
pacientes, los bajo-disponibles,
los bajo-respondedores.

No. Los bebés no quieren que los
dejes. Quieren ir contigo a todas
partes, eres su ejemplo, su
seguridad, su referente, su único
universo.

Te guste o no te guste, así son los
bebés humanos, primates,
mamíferos. Si quieres
comprobarlo, tan solo ten uno.
Ninguna otra especie desconoce
tanto a sus propias crías. Si
queremos un mundo un poquito
más humano, bien haríamos en
comprenderlo.

No son como nos lo contaron. Son
infinitamente mejores y más
inteligentes. Cualquiera que ve a
estas crías diría: ¡qué especie tan
avanzada! ¿Y cómo se convirtieron
en lo que hoy son!

Por: Ileana Medina